- Está noche iré a cenar a casa de mis padres, ¿quieres venir conmigo? - me pregunta Peter, mientras desayunamos, sentados en las banquetas altas de la cocina. - Vaya... ni hace 24 horas que nos besamos por primera vez y ya me quieres llevar a conocer a tus padres. - bromeo y le doy un sorbo a mi taza de café. - Te invito por cortesía, como se que te agradan tanto mis padres. - No acepto invitaciones por cortesía, Peter. - digo. - Cortesía es la forma elegante de decir "por lastima". Ríe. - ¿Lastima? ¿De ti? Si, claro... - sigue riendo. - Si no puedo llevarte a lo de los tuyos, si tienes ganas de verlos. - Paso. Mi casa debe tener un olor a asilo de ancianos con todos viviendo allí. Además, llamaría mucho la atención y mi padre me dijo que me quede tranquila en un lugar. - ¿Y l

