Por la noche, tarde, Cassian se me aparece en la cocina, mientras sirvo en los platos la comida que encargue. - Ahí estabas. - digo. - ¿Dónde te metiste todo el día? Te perdiste la reunión de hoy a la mañana. - Tenía que terminar unos encargos del club. - responde acercándose a mi. - Creí que ya lo habías terminado ayer. - me cruzo de brazos, lo miro con reproche. - Al menos eso fue lo que me dijiste. - No me mires así. - dice y me aprisiona contra la mesada. Acerca sus labios a mi cuello y empieza a besarlo, dejando mordiscos entre tanto. - Yo quieras controlarme usando el sexo. - sentencio firme, pero él continua. - Cassian... No puedes controlarme. Tú no puedes... - comienza a descender a lo largo de todo mi cuello. Y mi autocontrol se desmorona. Ya ni recuerdo por qué era que l

