- Tenían que robar un cuadro... - comienza a decir Elena. - No asesinar al hombre... Suspiro. - Ya lo sé, pero no todo siempre resulta como uno lo planea. - digo. Estamos todos en la biblioteca de la casa, a excepción de Cassian que se volvió por su cuenta. Termine de contarle lo sucedido está noche. Estoy sentada detrás del escritorio y ella enfrente mío en una de las dos sillas que hay. Los demás están en silencio, apoyados sobre la amplia estantería de libros. La melena cobriza de Elena brilla entre la penumbra de la sala. Sonríe con satisfacción. - Bien hecho. - ¿Cómo? - exclamamos con sorpresa y confusión. Ella no despega la mirada de mi. - Lo que más le interesaba a Benedikt es que ese hombre estuviera muerto. - responde. - Su familia tiene una vendetta personal con él, fue

