- Te has quedado callada, no se si eso es buena señal. Tú siempre tienes algo que decir. - le digo a Emma, luego de que terminara de contarle todo el dilema con Peter. Ambas vamos caminando por la ciudad mientras tomamos unos frappuccino de starbucks. Llevamos puesta ropa deportiva, ya que entrenamos juntas en el gimnasio a que ella va. Me llamo está mañana para invitarme a que fuéramos juntas y dado que necesitaba alguien con quien descargarme decidí aceptar. - Me da miedo decirlo, porque no estaré de acuerdo contigo. Por favor, no me tires al medio de la calle. Pongo mis ojos en blanco. - Habla. - ordeno con firmeza. - Que no soy una dictadora. - Vaya, si me lo pides tan amable. - hace una pausa. - Creo que lo mejor es con un ejemplo... - vuelve a quedar callada. - ¿Qué dirías

