Capitulo 5

1019 Palabras
-Reina Evanora, tengo algo muy importante que decirle. -Vamos, mi querida Freya, dime eso tan importante que tienes que decirme. -Su hijo, Nayan, está consumiendo sustancias toxicas en la universidad. - ¿Qué tipo de sustancias toxicas son? -Es droga, mi reina -su mirada queda en la nada, sus parpados apenas se cierran y se abren, parece no estar asimilando la situación-. Reina, necesito que usted, mi señora, me permita tener mi barita, conozco un hechizo que me permitirá ver a donde estará el joven Nayan, así podré cuidarlo mejor. -Freya, ¿estás segura de lo que me estas diciendo? ¿Mi hijo consume eso dañino? -Si, mi reina, creo que la razón por la que el joven lo hace es porque cree que está solo, cuando lo enfrenté me dijo que nunca nadie lo había cuidado. - ¿Nunca nadie lo había cuidado? Yo deje a una persona para que lo cuidara como una madre, mi hijo nunca quedó solo -su voz se quiebra, toma respiraciones para calmarse y no colapsar-. Freya, yo, la reina, te doy el privilegio de utilizar tus poderes en la tierra con dos condiciones, cuida a mi hijo y cuida tu identidad, sabes que si los guardianes de la tierra te descubren te pueden enviar al mundo de los muertos. -Lo sé, mi reina, seré cuidadosa con lo que haga, lo prometo. Pongo mis manos en el aire al mismo tiempo que una pequeña luz brillante se posa frente a mí, transformándose en una barita blanca, con diseño de dragón dorado y una pequeña esfera en el centro. Mi barita. -Freya Saturno, a partir de ahora cuentas con mi apoyo para lo que sea, estas en una misión muy importante, ten mucho cuidado. Tengo prohibido revelarte el futuro por tu bien, pero viendo que todo está saliendo como lo predije quiero que sepas una cosa. -Dígame, mi señora. -Si no logras sacar de esa vida a mi hijo, sucederá una tragedia la cual dejará dos muertes. Y si logras hacerlo nadie saldrá herido, pero hay algo que puede pasar. Freya, no puedes enamorarte de un mortal. -Reina, yo no lo haré, sé que eso me está prohibido. -Freya, eso puede pasar con el tiempo, y eso también traería alguna tragedia. Si empiezas a sentir algo inusual por primera vez no dudes en consultármelo para sacarte de esta misión y mandar a alguien más, por tu bien. -Téngalo por seguro que eso no pasará, mi reina. -Cuídate, cuídalo, hasta pronto, Freya Saturno. -Hasta pronto, mi reina. La conexión que tenía con la reina se terminó. Entonces eso quiere decir que Nayan nunca estuvo solo, pero… ¿Por qué él dije que nadie estuvo para él? Eso tengo que averiguarlo, con ayuda de mi barita podré saber su ubicación. Agito mi barita como de costumbre para iniciar un hechizo-. Barita, yo, Freya Saturno, quiero la ubicación del hijo de la gran reina Evanora, en tiempo real -apunto hacia la parte de arriba de mi departamento y una luz se empieza a formar, y para terminar el hechizo, solo me faltan esas dos palabras-. Ekteléstike xórki. La imagen del campus de la universidad se refleja y un chico tirado en el suelo de igual manera, con aspecto desagradable. Nayan. Escondo mi barita dentro de un jarrón y salgo corriendo a ver si tiene signos vitales. Me pierdo en todo el inmenso lugar. Aún no diferencio las partes. Pero veo que las personas corren en una misma dirección, así que corro de igual manera con ellos hasta llegar a mi destino. - ¿Nayan? -me siento de rodillas en el césped y lo volteo agarrando su cara entre mis manos-. ¿Estás bien? -no me da una respuesta, ni siquiera abre los ojos por completo, solo logro ver un brillo en sus ojos-. Te llevaré a mi departamento, tranquilo, estarás bien -lo also con todas mis fuerzas, pesa más de lo que me imaginé, pongo uno de sus brazos alrededor de mi cuello y on dificultad empiezo a caminar. Gracias al cielo que no está inconsciente y da pasos cortos pero precisos. Pasamos entre la gente que nos mira con el ceño fundido, escucho que murmuran cosas, pero no le tomo importancia-. ¿Quién eres? -pregunta, casi en un susurro-. ¿A dónde voy? -su voz es muy débil. -Te llevo a un lugar donde puedas descansar, solo resiste un poco más -llego a la puerta de mi departamento y lo dejo en la pared recostado para poder abrir la cerradura-. Ven, aquí podrás estar tranquilo y más abrigado -lo ayudo agarrándolo de la misma forma hasta llegar a mi casa, lo dejo con delicadeza acostado, con la espalda en la cama, y le quito los zapatos dejándolo descalzo-. Duerme un poco, lo necesitas. -No se quien eres, pero gracias -se acurruca, abrazando una de mis almohadas, es primera vez que escucho un Gracias sincero de parte suya. -De nada, Nayan -lo arropo y le toco la frente, dándome cuenta de lo caliente que está-. ¿Desde cuando estás así de mal? -no responde, y deduzco que ya está dormido, me acerco y acomodo su cabello dejando su frente al descubierto para ponerle compresas de agua fría, como lo hacía papá conmigo. Camino hasta la mini cocina y vierto agua con pequeños cubos helados en un recipiente hondo, agarro una franela blanca y la remojo totalmente-. Te recuperarás, lo prometo -me acerco a él y doblo la franela para ponérsela delicadamente en la frente. -Está… muy… fría -susurra, temblando un poco, así como está no parece el chico que me gritó hace unas horas. -Lo sé, pero esto te ayudará. Se aferra a la almohada y se queda inmóvil, observo cada detalle de su rostro, tiene una marca en su ceja que no visualizo bien por la franela. Curiosa, la levanto un poco y veo una cicatriz con forma de ovalo muy peculiar, está roja, parece reciente. Cambio la compresa varias veces evitando que la calentura aumente. Preparo chocolate caliente para cuando despierte y me pongo a investigar la famosa sustancia “groen” en mi portátil.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR