Yo soy Freya Saturno, hija de un guardián, vivimos lejos del mundo mortal, los humanos le llaman “Luna”, pocos saben de nuestra existencia.
Dentro de nuestras leyes está “no enamorarse de un mortal” dicen que eso es deshonra para nuestra especie, pero yo fui la primera que rompió las reglas. Les explicó: fui enviada al planeta tierra para cumplir con la misión de proteger al hijo de la gran reina Evanora, pero no contaba con sentimientos de por medio, a veces es difícil mandar al corazón cuando existe un amor muy profundo.
El hijo de la gran reina es un mortal que vive en el planeta tierra, se preguntarán ¿Por qué un hijo de una hechicera es mortal? Bueno, la reina de nuestro mundo, muchos años atrás también fue mortal, ella tuvo un hijo, pero estuvo a punto de perderlo, hizo un pacto con un hechicero y dio su vida para poder salvarlo, después de eso el hechicero se enamoró de ella y le otorgó la inmortal y obtuvo poderes sorprendentes nunca antes visto, por lo que la nombraron “Reina de la Luna”
Mi padre estuvo en total desacuerdo, por lo que decidí mantener este sentimiento escondido y protegido de los de mi especie por miedo a que ocurra una tragedia, como todos saben, los secretos siempre salen a la luz, di mi vida por otra oportunidad, la di para poder volver he impedir que él muera otra vez y lo logré, pero no pensaba que este amor fuera muy profundo y haya un pacto, donde ambos, reencarnáramos cada cierto tiempo y poder vernos, aún no puedo creer que un mortal se haya enamorado de mí, como para dar su vida.
Todo empezó cuando fui enviada a la tierra, conocí a Nayan, hijo de la reina. Al principio todo fue muy rápido, tenía que adaptarme a las personas, no sabía ni cuanto Valía cada circulo de metal, o como le dicen los humanos “las monedas”
Me hice amiga de Nayan, él me ignoraba por completo al principio, pero fue cambiando conforme pasaba el tiempo. Aprendí a conocerlo, logré ganarme su cariño hasta que me enamoré… creí que contarle a mi padre era una buena opción, pero no fue así. Decidí mantenerlo en secreto, pero los guardianes hechiceros se enteraron y ordenaron matar al hijo de la reina, a mi primer amor, a Nayan. En ese momento yo era capaz de todo con tal de tenerlo de vuelta. Todo pasó porque le confesé mi gran secreto a él, le dije que no era una simple humana, que era Freya Saturno, hija de un guardián de la luna.
En nuestras leyes está que “Si un mortal da la vida por un hechicero se le otorga la reencarnación” porque es algo poco común y un privilegio que alguien sabiendo que eres una persona que tiene poderes mágicos, te amé tal y como eres, en este caso somos los dos que morimos y volvemos a vivir, fue el privilegio que nos dieron los guardianes de la luna para que podamos estar juntos y disfrutar nuestro amor por toda la eternidad. Pero siempre que lo hacemos, recordamos todo, y siempre volvemos al mismo lugar donde somos felices, siempre vuelvo con Nayan Dimitriou.