De pronto, empiezo a sentir una punzada, una muy fuerte que me pone inquieta. Entonces, Orión y yo nos vimos las caras al mismo tiempo como si supiéramos lo que el otro piensa. -Ya están aquí -decimos en coro. Apreté mis puños mientras que con mi otra mano agarraba fuerte a Nayan del brazo, logrando que me mire. -Escúchame, tienes que quedarte detrás de mí en todo momento. Si llego a alejarme de ti Orión estará para cuidarte, y si ambos estamos lejos, entonces esa será tu señal para que utilices la barita. Sea lo que sea que pase, no la sueltes por nada del mundo. Trataré de no dejarte solo para que nada malo te pase, ¿sí? -Yo también quiero cuidarte. Aunque sea más fuerte que yo, quiero ser tu novio y protegerte como se debe -sonríe-. Ser el príncipe que va al rescate de su amada prin

