- ¡Oh por Dios! ¡¿¡Por qué no lo has denunciado!?! ¡Mírate! Estas destrozada. Te sientes insegura de ti misma, tu no sufriste ningún accidente, la golpiza que él te dio fue tan fuerte que fuiste a parar al hospital. ¡Él no te merece! ¡No te merece! ¡Lo voy a matar! - le grite enojado desesperado.
-¡No Ashton! ¡No lo hagas! Él es muy peligroso. Nunca lo denuncié por eso. ¡No te ensucies tus manos por mí! - me gritó también asustada.
-¡No lo defiendas más Ángela! ¡Mírate! ¡Te ha destrozado en millones de pedazos! A mí no me importa tener un muerto más en mi lista. ¡¿Se te olvida quién soy?! - le grite halando mi cabello hacia atrás entre mis manos.
-Me dijiste que si te decía me dejarías ir. Ahora déjame ir. Ya te dije. Prometo no decirle a nadie sobre quién eres en realidad - me suplicó llorando.
Me acerqué a ella ya que me había alejado un poco con todo esto. Me senté al lado de ella y toqué su mejilla para limpiar sus lágrimas, pero solo recibí temor de su parte. Cerró sus ojos al sentir mi tacto ya la vez sentí como empezaba a temblar.
-Lo siento mucho Ángela, pero no te dejaré ir. No te dejaré ir con un hombre que pronto a golpes te matará. Te vas a quedar conmigo. Te prometo que yo nunca te pondría un dedo encima. Te lo juro. No me temas - le dije mirándola a sus ojos cuales no paraban de derramar lágrimas.
-Como le creo eso a un mafioso? ¿Como le creo? ¡Déjeme ir! ¡Me mintió! - me gritó enojada derramando más lágrimas.
- ¡Lo siento mucho, pero es la verdad! Te vas a quedar conmigo quieras o no quieras y al maldito cabrón de tu novio le prepara lo mismo que él te hizo a ti, mucho peor - dije apretando mis dientes por el enojo que sentía dentro de mí.
-No! Ashton por favor! No - me gritó llorando, tomando mi mano para que no me marchara.
-No llores! ¡No llores más por un imbécil! cuéntalo como que ya está muerto. Lo siento mi ángel, pero es que no te merece. Él debe morir - dije soltando su mano y levantándome de aquel sofá junto a ella.
-Te quedarás conmigo Ángela. Sé que no me conoces, que me tienes miedo, pero es que no puedo permitir que te sigan destrozando de esta forma. No me odies, pero mientras estés conmigo estarás privada de tu libertad hasta que yo encuentre a ese cabrón de tu prometido y lo tenga en mis manos. Sé que será difícil para ti, pero tendrás que acostumbrarte por lo menos hasta que tenga al desgraciado ese en mis manos y tu puedas salir sin temor de que él te encuentre y empiece lo mismo que has vivido. Prometo que cuando lo tenga conmigo serás libre - le dije mirándola a sus ojos. Esos ojos eran lo que me tenían vuelto loco.
-Porque hace todo esto? Me pudo haber dejado con las demás chicas y mandarme a vender. ¿Por qué a mí no? - me preguntó con su voz rota mirándome con esa mirada de confusión.
-Sabes algo? También me hago la misma pregunta. Desde que te vi aquel día que llegaste a la empresa con tanta seguridad, con esa mirada de mujer valiente me llamaste la atención. Tanto que quería saber cada vez más y más de ti, cuando te pusiste mal me preocupe como no lo había hecho por nadie, me llamaba la atención como estando mal de salud decías que te encontrabas bien y a pesar de que sonreías tus ojos se veían con dolor. Entonces me llenabas de intriga. No soy lo que crees. Un problema que sufro todos los días de mi vida es que la gente me juzga por mi rostro siempre serio no sabiendo que tengo miles de bromas y chistes en mi cabeza, no sabiendo que también puedo sonreír, estoy solo, no tengo a nadie, pero yo solo me meto con los que se meten conmigo. No tengo una vida fácil solo por que tenga dinero y sea mafioso. Todos llevamos algo doloroso en nuestra vida. Así que no me temas. Realmente yo no había hecho todo lo que hice por ti el día en que por primera vez nos conocimos, pero es que …. No te lo voy a negar. Eres hermosa. Eres como una rosa blanca dentro de 10 negras. Sé que todo esto te llevará tiempo, pero por más que me llores y que me digas que te dejé ir no lo haré. Soy hombre de palabra. No te pondré un solo dedo encima queriendo golpearte o abusar de ti. Puedo ser un cabrón, pero no llego a tanto con las mujeres - le dije con la mirada perdida en la ventana dándome cuenta de que mientras hablaba ella me había estado mirando atentamente y sin llorar. Al mirarla esta me desvío la mirada.
Rodé los ojos y bufé colocándome frente a ella. Le coloqué mi mano en su barbilla haciendo mover su cabeza hacia donde sus ojos me miraran hasta que así sucedió. Sus bellos ojos color verdes con ese profundo tono miraron los míos
-No me desvíes la mirada cuando yo te mire. No es una orden, pero solo no lo hagas. Me gustan tus ojos y cuando te miro quiero que también lo hagas. No me tengas miedo - le dije mirándola y hablándole en un tono suave de voz para transmitirle confianza.
Asintió
-Bien - dije poniéndome de pie y pasándome mis manos por mis cabellos
(…)
-Esta será tu habitación, no podrás salir con nadie a menos que sea conmigo. Puedes dedicarte a leer, escribir algún libro, no lo sé. Matar el tiempo - le dije a Ángela mostrándole su habitación.
Me la había llevado a mi casa, que por cierto estaba bastante alejada de la ciudad. Era una casa grande. ¿Se preguntarán por que los mafiosos a pesar de que estén solos le gustan las mansiones? Pues nosotros siempre tenemos reuniones, fiestas y realmente para esas cosas hay que tener espacios grandes. No podía tenerla en un lugar donde es usado para yo hacer mis planes sucios, donde mato personas y secuestro y aunque tengo una habitación allí para mí no me gusta el lugar que es para ella.
-Por un lado, te agradezco todo lo que estás haciendo por mí, porque me estas ayudando, pero no puedo aceptar tanto de tu parte, aunque por otro lado es tu culpa ya que no me quieres dejar ir -me habló por primera vez en un tono suave y cálido. Había dejado de llorar.
-No tienes que agradecerme. Ya te dije que no te dejaré ir. También te llevaré a un terapeuta para que te devuelva la confianza hacia los hombres. Por ejemplo, conmigo - le dije serio con mis manos en mis bolsillos.
-Eso sería demasiado. A mí no me gusta escribir libros, ni leer como si fuera una adolescente. ¿Qué pasará con mi trabajo en la empresa? Yo no puedo permanecer encerrada dándote gastos. Siempre he sido alguien que nunca ha dependido de otra persona - me dijo mirándome a los ojos por primera vez.
Sonreí ganándome su mirada.
- Creo que se me acaba de ocurrir una idea. Pero es muy tarde. Descansa, date un baño, hay ropa en el armario. Toallas en el baño. Todo lo que necesitas está aquí, prometo que mañana te diré lo que tengo pensado - le dije mirando a sus ojos por última vez en el día de hoy.
Solamente asintió con su cabeza bajando su mirada. Al caminar hacia la puerta me detuve y volteé a verla. Estaba roja, su nariz, sus ojos, sus mejillas. Llevaba ojeras, pero aun así seguía siendo hermosa. La veía y Dios ... era como un ángel, Tenía la belleza de un ángel.
-Pasa buenas noches y espero que me perdones - dije bajando mi mirada al suelo y marchándome de aquella habitación deseando poder quedarme.
Caminé hacia mí habitación, tiré mi cuerpo en mi cama quedando boca arriba con la mirada en el techo, quité mi polo quedando con mi torso desnudo y sentándome al borde de la cama. Pasé mis manos por mi cabello en forma de frustración y me dirigí al baño, tomé una ducha de agua fría a ver si los pensamientos que tenía en mi cabeza se iban. No podía olvidar sus ojos. El chorro de agua que bajaba de la ducha caía en mis cabellos mojándolos, haciéndolo gotear, de mi nariz perfilada caía una línea fina de agua, todo era tan descriptivo, pero para mí sus ojos me habían dejado sin palabras, su cuerpo, sus manos, su rostro. Cada vez que pienso en ese maldito cabrón abusando de ella, golpeándola, me siento con deseos de salir tras él a matarlo. Averiguaré todo de él, cada paso, cuando come, cuando duerme, cuando sale, su familia, investigaré cada detalle porque lo haré sufrir el triple de como hizo sufrir a Ángela. Lo juro.
Cerré el grifo envolviendo mi toalla en mis caderas. Me coloqué un pantalón de chándal, sequé mis cabellos dejándolos alborotados y cepillé mis dientes. Al salir del baño y ver mi cama solitaria y vacía, su cuerpo, su cara, sus ojos me volvieron loco. Así que salí de mi habitación hacia la de ella con mi móvil en mis manos guardándolo en mis bolsillos. Abrí la puerta lentamente y allí estaba. Todo estaba oscuro, pero entraba un poco de claridad a través de las cortinas. Cerré la puerta detrás de mí silenciosamente y caminé de puntillas para no causar ruido. Estaba dormida, entre sueño sollozaba y eso me daba pistas de que había estado llorando otra vez. La Cubrí cuidadosamente con la colcha tapando su cuerpo que por cierto se notaban las comisuras de sus senos. Al intentar cubrirla noté un moretón en su brazo. Sentí nuevamente mi sangre hervir.
La admiré unos minutos verificando que todo estaba normal, antes de marcharme no pude contenerme. Acaricié su mejilla sintiendo la suavidad de su piel. Sentí como suspiraba y sollozaba a la misma vez entre sueño. Así que decidí marcharme por si despertaba.
Cerré la puerta suavemente y me retiré a mi habitación, me senté en mi cama pensando sobre todo lo que estaba a punto de pasar, no lograba conciliar el sueño así que. Me levanté de mi cama, me senté en la silla de mi escritorio. Tomé una hoja en blanco y un lápiz. Haría una de las cosas que mejor se hacer, dibujar. Esto calmaba mis ansias y despejada mi mente. Lo primero que me llegó a la mente fueron sus ojos. Eso empecé a dibujar.
(…)
Ashton POV'S
-Como amaneciste? - le pregunté mirándola a sus ojos hinchados.
-No es necesario que preguntes sino quieres - me respondió cortante.
-Ya veo! que pesada - dije rodando los ojos.
Miré a la mesa de noche al lado de su cama y allí había una bandeja repleta de comida.
-No vas a desayunar? - le pregunté serio
-No tengo hambre - Me respondió sin mirarme.
Sus respuestas me estaban encabronando. Pero decidí calmarme. Lo menos que quería era asustarla.
- Tienes alguna idea u oferta para mí antes de yo contarte mis planes? - le pregunté serio.
Me miró con sus grandes ojos verdes.
-Qué tal si en vez de que lo mates lo denunció a la policía? - me dijo con un poco de miedo en su voz bajando su mirada a sus manos nerviosas.
Caminé hacia donde ella se encontraba sentada en el sofá.
-Eso quieres? - le pregunté algo atónito a su idea.
-Nunca me animé a hacerlo por temor a lo que fuera a suceder - me dijo esta vez mirándome a los ojos.
-Tienes a alguien que corras peligro a parte de ti? - le pregunté.
- Mi padre ... Él está en coma en un hospital lleva unos dos años así - trague en seco.
-Lo siento mucho. Entonces debemos movilizarnos un poco más rápido. Tendré que tomar fotos a las partes de tu cuerpo golpeadas - Hablé un poco rápido.
Esta solo asintió.
- Permíteme tomarte las fotos yo mismo. Vendrás conmigo, haremos esto rápido para que ese cabrón pague por lo que ha hecho - Dije mirándola, sacando mi móvil de mis bolsillos.
Sentí como se aferraba a su cuerpo cubriéndose más.
-No me tengas miedo ni vergüenza Ángela. No te haré daño - le dije algo ofendido.
Solo asintió no dándome una respuesta muy aceptable ya que ni siquiera habló.
-Bien - dije colocándome frente a ella y tomándole foto a su herida en la ceja partida, a su pómulo donde había un moretón que no se veía muy bien que digamos y una a su rostro completo para que se vieran sus ojeras y su desánimo.
-Me vas a disculpar, pero necesito saber si tienes otro golpe en otro lugar del cuerpo - le dije y noté como se ponía nerviosa. - Mientras más pruebas mejor, así lo encarcelan mucho más rápido - le dije tratándola de convencer a que me mostrará más ya que sabía que debía tener más golpes.
Se levantó del sofá, no me había fijado, pero llevaba unos Short negros y una camiseta, se veía tan hermosa así sencilla. Se colocó de espaldas a mí y se subió la camiseta mostrándome su espalda y colocándose de lado donde me enseñó su costilla izquierda, mis manos de inmediato cubrieron mi boca. Lo que ese maldito cabrón había hecho con ella era imperdonable. Tenía las marcas de sus puños y estaba tan oscuro como la noche. Era más que un moretón.
Me animé a tocar aquello que estaba viendo tan imperdonable para mí y vi como su cuerpo se tensaba. Acaricié su piel sin querer hacerle sentir dolor ya que era lo menos que quería, pero esta no pudo evitar quejarse al sentir mi mano en su costilla. Le tiré la foto y esta al voltearse se quedó mirándome sin una respuesta en su mirada.
-Qué diablos pasó ese día? ¿Tienes que decirme porque te golpeaba de esa manera? ¿Qué te dijo un doctor? - le pregunté un poco exaltado al ver que de seguro para ella esto ya no era nada.
-Ese día pasaron muchas cosas Ashton. Recuerdo que uno de los chicos de la empresa me había llevado a mi casa ya que mi auto se quedó en la carretera y por casualidad de la vida el también transitaba por aquella autopista. Se detuvo e hizo todo lo posible por ayudarme, pero mi auto no podía ser arreglado en ese momento así que tuve que pagar una grúa y llevarlo a un taller. Luego él me llevo a mi casa, lo invité a pasar para que se lavará las manos ya que se las había ensuciado de grasa por las piezas del auto. Él aún no había llegado, no había nadie en casa, pero mi suerte fue otra. Lo acompañé al baño para que se lavará las manos bien, se secará las manos con una toalla, le dije que si quería podía tomar un baño y entonces yo saliendo del baño con él ahí mismo entró él. Su mirada se quedó en nosotros dos. Pero aun así el muy descarado le sonrió, le brindó asiento, le montó un escenario y un papel de que él estaba Super agradecido con mi amigo por haberme ayudado. Creo que hasta se hicieron amigos solo que luego que todo le salió como él quiso, cuando mi amigo se marchó, cuando se montó en su auto que vio el carro alejarse entonces su rostro se volvió fuego, vi como caminaba hacia mí rápido y yo me alejaba, retrocedía hacia atrás, hasta que choqué con la pared, ¡yo no tenía para donde correr! ¡No podía escapar! Me golpeó, me golpeó tan duro, me golpeó sin piedad porque él decía que me había acostado con mi amigo, él decía que lo de mi auto había sido una excusa y un pretexto más, me gritaba y me golpeaba cada vez más duro, más duro, bofetadas seguidas, halones de pelo, golpes contra la pared, sentía que iba a morir. Así que traté de defenderme y lo mordí, lo mordí en su hombro sintiendo su sangre en mi boca a parte de la mía. Así que me soltó, eso me dio tiempo a huir, a correr, pero no muy lejos. Solo llegué a intentar abrir la puerta cuando sentí como me lanzaba con todas sus fuerzas un Jarrón de acero en mi costilla haciéndome caer al suelo del dolor tan grande que sentía. Al caer me golpeé la cabeza y gracias a DIOS perdí el conocimiento por que no iba a poder aguantar más. Cuando desperté, desperté en un hospital donde los médicos me llenaron de preguntas diciéndome que un hombre me había llevado al hospital diciendo que yo había tenido un accidente automovilístico. De ahí salió todo. Era fin de semana, era una excusa perfecta para él. Duré dos semanas en reposo absoluto hasta que llegó el día en que me llamaron diciéndome que la empresa tenía un nuevo jefe - me contó con su cara empapada de lágrimas.
Yo .... yo no tenía palabras para expresarle lo que sentía.
Ni siquiera me atrevía a mirarla a los ojos completamente.
-Eres una mujer admirable sabes? ¿Después de todo lo que ese maldito te ha hecho sigues pensando en que no se merece la muerte? ¿Sigues mintiéndole a la gente con una sonrisa? ¿Con que llevas una vida feliz? ¿Que tienes un prometido maravilloso? No fue a mí que me hicieron todo eso y yo quiero matarlo con mis propias manos, porque no puedo permitir que una basura como él sean tan cabrones. Soy un maldito imbécil, un maldito demonio, pero sería incapaz de golpear a una mujer. Vístete y cómete el desayuno, iremos a poner la denuncia ahora mismo y escúchame bien. De esta denuncia depende tu vida. Pero siempre ten presente algo, Conmigo estas a salvo, puedes confiar en mí. No soy tan malo. Créeme - le dije mirándola a los ojos al terminar de hablar.
Esta asintió con su cabeza mirándome también a los ojos.
- Puedo pedirte algo por favor? - le dije mirándola.
Asintió con la cabeza diciéndome que sí.
-Puedo darte un abrazo? - le pregunté con una media sonrisa en mis labios.
¡No sé si fue idea mía o alucinación, pero sonrió! ¡Sonrió a medias, pero lo hizo!
-Lo necesito - me contestó con su voz rota.
No lo pensé dos veces cuando con algo de miedo a lastimar sus heridas y sus golpes, la abracé. Sentí su calor, sentí su cuerpo adaptarse al mío.
-Gracias Ashton - Escuché en un susurro su voz aun entre mis brazos sollozando.
-Shshsh shshsh no tienes que agradecerme nada nena -