Ashton POV'S
Me veo en un momento difícil realmente. Mi cuerpo estaba cansado y adolorido, pero estaba consciente, sudaba frío y mi cuerpo quería entrar en un percance nervioso.
-Tienes que calmarte Ashton. La bala está dentro. Necesito sacártela de inmediato - me dijo Jacob un amigo mafioso doctor que tenía.
Como sabían, Dylan y yo teníamos una entrega super especial hacia el sur. Todo no salió como lo esperábamos. Hubo un intercambio de balas y bueno ... una de esas balas fue a parar a mi hombro derecho. Ahora mismo no siento nada porque la bala está caliente, pero en cuanto se enfríe sentiré bastante dolor.
-Tienes que operarlo ya Jacob. Estoy pensando que fue un error venir hacia acá y no ir directo a un hospital. Aunque nos cache la policía - Escuché hablar a Dylan agitado y preocupado a la vez.
-No podemos ir a un hospital. Moriríamos todos en el intento, la policía está rodeando la zona. Estaré bien - Hablé
- Ha perdido bastante sangre. Aplicaré esta anestesia para dormirte y calmar tu dolor, en unos minutos estarás ganando sueño. Tendré que hacer una transfusión de sangre. ¿Cuál es tu tipo de sangre Ashton? - me preguntó Jacob inyectándome la anestesia.
-O positiva - le contesté con la garganta seca.
-Soy O positiva pero recién me hice un tatuaje y no puedo donar sangre en un año, Mierda, Mierda - dijo encabronado Dylan
-Alguien que tenga sangre O positiva. Es urgente - repitió preguntándose Jacob desesperado.
-Angéla Ashton, en su identidad estaba su tipo de sangre - me dijo Dylan mirándome.
-No, Ella no tiene que hacer esto ... - dije sintiendo el efecto de la anestesia.
-Eso lo veremos - dijo Dylan saliendo por la puerta apresurado en busca de ella.
-Quien es Angéla? Sea quien sea. Tiene tu vida en sus manos con su sangre - dijo sacando sus utensilios médicos de su equipaje y colocándolos encima de la mesa.
-La secuestre. ¿Crees que querrá salvarme la vida? - le pregunté con cinismo.
La puerta se abrió de repente entrando Dylan con Ángela tomada por los brazos. Tenía cara de susto, al verme cubrió su boca con sus manos.
- Ashton .... - susurró al verme
- Escúchame. Sabemos que tienes sangre O positiva, Ashton la necesita. Tiene una bala dentro, perdió mucha sangre y si no le donas de tu sangre morirá - le hablo muy rápido Jacob
-No tienes que hacerlo Ángela - le dije sintiendo mi corazón latir más rápido por la anestesia.
- Es su vida! ¡No lo puedes condenar a morir por que te secuestró! - le habló algo subido de tono Dylan a Ángela.
Sus ojos estaban sobe mí. Me miraba con confusión en su mirada, pero luego vi decisión en ellos.
-Lo haré - dijo dejando de mirarme.
Los suspiros de Dylan y Jacob fueron lo que se escucharon en toda la habitación en pleno silencio.
Mis ojos querían cerrarse, pero es que yo no quería. Quería mirarla. Quería saber por qué ella hacia todo esto. No lo creía. Miraba como le sacaban cubitos largos de sangre parecidos a los de unos cilindros sin decir una palabra, sin quejarse de dolor.
Me perdí en su mirada, tanto que no me estaba dando cuenta que ya iban a comenzar a sacarme la bala. Su mirada me hacía estar despierto. No quería dejar de mirarla ya que sentía que era ella quien me daba fuerzas para seguir observando todo lo que pasaba a mí alrededor.
-Les voy a pedir que salgan de la habitación. Necesitaré concentración - habló colocándose los guantes Jacob
-No ... Ángela? ... Te podría pedir otro favor? ¿Por favor? - le dije mirándola.
Esta asintió algo apenada por la situación en que me encontraba.
-Quédate conmigo - le dije mirándola a los ojos fijamente.
Esta asintió rápidamente colocándose al lado mío. Agradecí su apoyo, pero más le agradecí cuando tomó mi mano de repente entre sus manos. Apreté su mano sintiendo un poco de inseguridad en ella y la fui acariciando lo más posible Sintiendo como mis ojos me pesaban más y más. Antes de darme por vencido ante la anestesia miré sus hermosos ojos verdes que estaban conmigo, cuando acepté que esto era real, ya no me importaba si me moría o si me quedaba en este mundo. Después de todo alguien había hecho algo por mi vida. Dar una parte de sí misma.
Lo último que sentí fue como Ángela pasaba paños de agua fría por mi frente y Jacob hablaba cosas que yo no podía entender. Ahí cerré mis ojos por completo cayendo en un sueño Profundo.
Narrador Omnisciente
¿Es extraño todo esto no? Se preguntarán o se dirán a sí mismos. ¡Es un mafioso! ¡Lo dejaría morir! ¡Me secuestró! ¡Que se vaya a la v***a! Ángela no pensó así. Por su mente pasaron muchas cosas debido a que el único que la apoyó sin conocerla, que ha estado ahí como ningún hombre lo ha estado ha sido Ashton. Quien la ha consolado, le ha ayudado de una forma u otra ha sido más nadie que él. ¿Qué es un mafioso? Lo es ¿Que la secuestró? Lo hizo, pero jamás la trató como una rehén, ningún mafioso trata a una chica de la forma en que él la ha tratado. Ningún mafioso se preocupa por si tu vida es feliz o no, si tu novio te golpea, si no quieres desayunar, si le temes. O sea, no sé si la entienden o si lo entienden a él. Ashton no es así, todos lo sabemos. ¿Dónde quedó que no se enamoraría? ¿Dónde quedó que solo quería a su auto? ¿Porque está cambiando tanto? La vida da lecciones y está siendo comprobado que ningún Demonio esta solo ni está obligado a tener a otro demonio a su lado. Ángela es un Ángel y esta con un diablo.
(…)
Al abrir mis ojos poco a poco acostumbrándome a la claridad que me invadía sentí esa mirada sobre mí. Eran esos ojos. Me sentía un poco mareado no sé por cual razón, pero sino estaba loco era a ella que estaba teniendo en frente.
-Ángela - susurré aclarando mi voz luego.
Traté de moverme, pero esta me lo impidió.
-No te molestes en moverte. Te harás daño - me dijo mirándome a los ojos con preocupación en ellos.
-Gracias. No sé cómo puedes hacer todo esto por mí. Por este mafioso, te arrebaté tu vida, del hombre que más amabas, te quité tu trabajo, tu libertad, te hice llorar, te engañé. Debes de odiarme y mira cómo te obligaron a donarme sangre y a quedarte conmigo - le dije mirándola por unos segundos y luego desviando yo la mirada.
-Lo hice porque quise Ashton, no porque nadie me obligó, estoy aquí contigo porque quiero no porque nadie me dijo. ¿Entiendes? Me quitaste cosas que nunca tuve realmente. Se puede decir que me abriste los ojos. Lo que yo vivía no era una vida, era un infierno. Nunca tuve libertad, nunca fui feliz y sí, he llorado mucho pero no más de lo que sufrido fuera. No me arrebataste el hombre al que amo. Yo no amo a Jonas, no lo amo. Solo le tengo pena - me dijo con su mirada perdida y luego al final mirándome a mí.
Me quedé observándola por unos segundos.
-Entonces esto es un gran paso, pero aún nada cambia. Seguirás con el temor de que cualquier hombre te pueda golpear o abusar de ti. Incluso temes de mí, tienes que tomar las terapias, pero sobre todo si tanto te has dado cuenta de las cosas, sal conmigo mañana en la noche. Quiero que mañana asistas a un terapeuta. Yo mismo te llevaré y luego nos iremos a cenar y a dar una vuelta - le dije observando su reacción.
-Estoy cansada de los hospitales - fue lo que me dijo nerviosa.
-No me pongas excusas Ángela. Solo tienes un mes para que entres a una nueva empresa sin saber si la policía va a detener a Jonas - le dije mirándola
-Lo sé - me contestó
- Estoy pensando en que podría enseñarte a defenderte. Podría darte clases de boxeo - dije pensativo.
-Estás loco verdad? - me preguntó irónica.
-Puede que en algunos momentos lo esté, pero la idea es muy buena. Te enseñaré defensa personal - dije mirándola pensativo.
- Me enseñarás tú? Tienes que guardar reposo durante unas semanas y ... - empezó a hablar, pero la interrumpí.
-No, ya estoy bien, solo unos dos días y estaré como nuevo. En la semana que entra empezaremos la práctica tres veces a la semana y mañana iras al terapeuta - le dije observándola.
- Es de mala educación interrumpir a los demás cuando hablan - me reprochó
-Mis más sinceras disculpas, pero es que no tenías razón - le dije
-Sólo cállate la boca y cómete tu desayuno, sería lo mejor para ambos - me dijo cortante.
Sonreí
-Porque para ambos? - le pregunté
-Porque estarías en silencio por
Unos minutos y yo no tendría que escuchar tu voz - me dijo con una sonrisa falsa.
Reí ante su comentario
-No quieres escuchar mi hermosa y gruesa voz? ¿Sabes lo que tienes que hacer? - la miré con picardía a los ojos.
Se quedó en silencio, pero mirando mis ojos.
-Sólo tienes que besarme y estaré en silencio por unos segundos - le dije guiñándole mi ojo.
Noté como se sonrojó
-A parte de que eres orgulloso también eres soñador - dijo haciéndome reír.
-Así que soy un soñador porque sueño que me hagas hacer silencio con un beso tuyo? - le dije sonriendo
Sonrió ante mi pregunta.
Se veía tan hermosa sonriendo, a pesar de que tenía una herida de bala en mi hombro y que me dolía un poco estaba riendo, ella estaba haciendo que este momento no fuera tan malo.
-Sólo desayuna. - fue lo único que me dijo antes de ser interrumpida por Jacob.
Al este entrar nos miró a los dos con una sonrisa. Pero miró detenidamente a Ángela.
-Aún aquí? Deberías de ir a descansar, tomar un baño, comer. Has pasado la noche cuidando a este ogro y debes de estar cansada- le dijo Jacob a Ángela muy amable.
-Él tiene razón Ángela. Descansa, Gracias por todo realmente - le dije mirándola
-Ese todooo! Suena a ... - se burló Jacob.
-Sólo cállate maldito doctorcito- le interrumpí tratando de no reírme, aunque Ángela se río y se ruborizo ante ese comentario.
-Mejor me voy. Espero que te sigas mejorando Ashton - dijo Ángela antes de salir de la habitación un poco nerviosa.
Tras cerrar la puerta Jacob me miraba como un idiota con una sonrisa estúpida.
-Se quedó toda la noche contigo ... le dije que me quedaría yo mismo para atender como ibas mejorando, pero me dijo que prefería que yo descansará ya que la operación de la bala seguro me había agotado y ella misma estaría pendiente de ti toda la noche. Esa chica es un Ángel. ¡Te donó sangre Zorro! - exclamó riendo - Alguien te quiere - se burló
Lo miré incrédulo tratando de no reírme.
-Lo hizo para que no me muriera. No porque me quiere. Le he arrebatado toda su vida, la secuestré, ¿Recuerdas? - le dije a Jacob
- No seas idiota. Que ninguna persona que no sienta algo por alguien le va a salvar la vida así por así. Así que déjese de eso brother y no sé, enamórala, invítala a salir que una belleza así no se encuentra todos los días - me habló serio
Sonreí ante real verdad, asentí con la cabeza pensando en esos hermosos ojos, ¿que si por fin podría hacer o formar una relación estable con alguien? Estaba casi seguro de que como ella ninguna otra mujer me había llamado la atención e iba aprovechar esta oportunidad como nunca había aprovechado otra.
(..)
Había pasado una semana completa donde había novedades como que Ángela ha asistido dos veces a terapia, yo estoy mejor de mi hombro y bueno, ¿recuerdan que teníamos una salida pendiente? pues esta noche era la agraciada. Le había preguntado que a donde ella quería ir y me respondió que, a la playa, a caminar y a tomar aire fresco. Me había gustado su idea.
La noche estaba tranquila, las olas del mar chocaban con las piedras y el olor de la arena y el mar eran bastantes agradables. Caminábamos cada uno, por su lado, juntos, pero sin tocarnos un pelo. Yo con mis manos en mis bolsillos y ella con sus manos a la ligera sosteniendo sus sandalias.
La notaba pensativa, el viento despeinaba su larga cabellera, el momento no era incómodo, pero me molestaba no tener conversación.
-Como te fue en la terapia hoy? - le pregunté para comenzar un tema.
-Creo que bien. Debo agradecerte realmente - me dijo mirando hacia el suelo arenoso.
- Es difícil todo esto verdad? - le pregunté sintiendo culpa - Te estoy obligando a cosas que ... - empecé a hablar, pero se detuvo, dejó de caminar y me interrumpió mirándome con confusión.
- No digas estupideces Ashton. Tu fuiste el que desde un principio me dijiste que no tuviera miedo, que todo estaría bien, lo que me estás haciendo yo también pensé al principio que era un daño o una maldad, pero me has abierto los ojos Ashton. Eres el primer hombre que me hace creer en mí, que me lanza a la vida, a ser feliz, a la verdad, eres el primer hombre que es capaz de que con un secuestro me dieras otro punto de vista - me dijo con un tono bajo pero seguro.
Sus palabras hicieron una iluminación en mis ojos y una ilusión en mi frío y duro corazón.
-Que me quieres decir con esto? ¿Ya no temes a que Jonas muera? ¿A que yo lo mate? ¿No temes a que yo me acerque a ti? ¿A que yo te toqué? - le dije caminando hacia donde ella se encontraba y acercándome más de lo debido, tanto así que escuchaba su respiración, la sentía, sentí como empezó a ponerse nerviosa. Sus ojos estaban fijamente en los míos, no podía dejar de mirar aquellos ojos verdes y ella no podía desviarlos como de costumbre.
- Aún no lo sé - fue lo que me contestó
-Lo amas? - le pregunté mirando aun sus ojos.
-Hace mucho dejé de hacerlo. Solo quedan dos sentimientos dentro de mí por él. Siempre pena y de vez en cuando odio - me dijo esta vez sí desviando la mirada.
-Sabes algo? Te entiendo. A penas te queda un largo camino por recorrer, aunque debo decirte que tal vez no haya sido yo quien abriera tus ojos sino las terapias - dije sin mirarla.
- ¿Crees eso? Yo no. ¿Sabes algo? Para ser un mafioso eres alguien realmente optimista, eres ... - me dijo, pero no pude seguir escuchando.
-No. Te equivocas Ángela. No soy como tú. Un hermoso Ángel con una bella sonrisa, tu aun no me conoces - le dije sin mirarla
-Por qué me dices eso? ¿Tengo tiempo para conocerte o no? - me preguntó buscando mi mirada a la cual le correspondí.
-Tienes tiempo, pero te vas a arrepentir de haberme conocido - le dije mirándola a los ojos - Estabas con un abusivo, maniático loco. Ahora estarás con un mafioso, asesino, ladrón, un demonio - le hablé simple y llanamente.
- ¿Pues ni cuantas vueltas da el mundo no? Ahora resulta que quien te golpea es una persona común que se supone que hace lo correcto y respeta las leyes, pero quien no te golpea es un monstruo - dijo mirando al cielo y suspirando profundo.
Reí ante sus palabras
-Soy un monstruo con quien lo merece - dije aclarando las cosas.
- ¿Yo no lo merezco? - me preguntó
-Esa es una pregunta estúpida nena - dije observándola
- ¿Porque a mí? ¿Aun me hago esa pregunta? ¿Porque yo? - dijo en un tono bien bajo pero audible para ambos.
-Por que tu fuiste mi elegida. Me llamaste la atención desde que entraste a la oficina. El tiempo que pasé contigo, cuando estabas enferma, cuando te vi a la hora del secuestro. Me hiciste encontrar tantas emociones que no sé. nunca las había vivido antes con ninguna mujer - le dije mirándola a los ojos.
Agachó su mirada.
-Puedes tener las mujeres que quieras. Mucho Mejor. - dijo, pero la interrumpí
-Te equivocas. Nunca he visto unos ojos como los tuyos. Nunca he visto unos labios como los tuyos, un cuerpo como el tuyo. Nunca había visto nadie tan bella como tú. Eres malditamente hermosa - le susurré.
Noté su nerviosismo, se sonrojó en cuestión de solo segundos.
-Me acompañas hacer una última cosa antes de marcharnos? - me preguntó aun sonrojada.
Asentí confundido.
Caminé hacia donde ella caminaba con rapidez siguiendo sus pasos. Entro sus pies al agua tocando sus manos y halando con algo de fuerza el anillo de compromiso que aun llevaba. Me miró y me sonrió.
Le sonreí asintiendo
-Arrójalo como si fueras jugadora de la pelota invernal. La mejor - le susurre muy cerca de ella mandando escalofríos a todo su cuerpo y haciendo erizar sus vellos.
Estrujo el anillo entre sus puños con fuerza y luego lo lanzó al aire impulsando fuerza perdiendo la vista del anillo por el aire.
Se dio vuelta mirándome con una media sonrisa.
-Ahora grita con todas tus fuerzas que eres libre - le dije sonriendo.
Río a carcajadas.
-No soy libre. Estoy contigo - me dijo sonriendo
-Estás conmigo? ¿Tenemos una relación? - pregunté burlón para hacerla sonrojar
-Mejor dicho, me tienes - se retractó.
Sonreímos los dos.
-No, no. Usted lo dijo y yo me llevo de lo que usted dice - dije tomándola de la cintura e impulsando su cuerpo junto al mío envolviendo su fina cintura entre mis grandes brazos y besando sus labios con delicadeza. Tenía los labios suaves y no sé si era yo o tenían sabor a dulces.
Reaccionó con sorpresa, pero luego se dejó llevar posicionando sus manos en mi cabello.
- Con esto cerramos con broche de oro - le susurre rozando sus labios.