— ¡j***r! ¡j***r! ¡j***r! Antonio pasó una mano por su cabellera y miró a su alrededor para revisar que continuara solo. No quería que alguien llegara y se diera cuenta de lo que había sucedido. Ni siquiera él podía creer lo que Alexander le había gritado. Ellos habían acordado que él le entregaría a Paulo o su ubicación exacta y eso era lo que había hecho. Les había dado toda la información necesaria para que se protegieran y conocieran los pasos de Paulo, mientras él estaba allí. Alexander le había comentado lo que había sucedido con Elizabeth y que podía utilizarlo a su favor. Por eso había decidido decirlo frente a todos. Porque era la mejor manera para que se quedaran discutiendo, mientras él lograba escapar con la ayuda de Alexander. Pero él lo había abandonado. Le había

