Capítulo 30

1481 Palabras

Elizabeth pudo sentir como el miedo comenzaba a llenar todo su cuerpo. Nunca pensó que Alexander los fuese a encontrar de esa manera y menos, con ropa limpia. — Vuelvo a preguntar, ¿Qué hace aquí él? — Señor… — Cállate tú. Quiero que me responda ella. La castaña observó el suelo, sintiendo temor. Sus manos comenzaron a temblar y negó varias veces con su cabeza. — Él no hizo nada malo. — ¿Qué hace aquí? Pensó rápidamente qué era lo que podía decir para salvar el pellejo de Henry y pronto, tuvo una idea que esperaba, funcionara. — Él me salvó… Alexander frunció las cejas y se acercó un poco a ellos. — Sigue. — U-un hombre… —tragó saliva con fuerza—… entró y quiso aprovecharse de mí. — ¿Qué demonios? —Gruñó el italiano enfadado y apretó sus brazos, haciendo que lo mirara directame

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