Capítulo 32

1293 Palabras

Elizabeth dejó escapar una sonrisa inexplicable. Estaba segura de que aquel hombre que había visto era Paulo y sintió cómo su cuerpo se llenó de las fuerzas que no había tenido durante mucho tiempo. Era inexplicable la energía que poseía en ese momento y si por ella fuera, se tiraba de aquella camioneta, pero le era imposible. Aún tenía las cadenas a su alrededor. Pero más allá de generarle tristeza, le hizo sentir aliviada. Porque sí se estaban preocupando por ella y la estaban buscando. Llevaba mucho tiempo preguntándose lo que él estaba haciendo y si sabía que por su culpa la habían secuestrado. Aunque sí, ella había cometido el asesinato. Pero eso no le quitaba nada de la culpabilidad que tenía Paulo. —    ¿Qué estás pensando?  —Alexander gruñó, observándola—. Casi tengo un proble

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