RENATA Cuando salí de la casa de los padres de Valentino, sentía como si mi corazón se oprimiera. Volví a caer, como una estúpida, volví a creer que de verdad él podía sentir algo por mí, pero me equivoqué. Dios, mi cabeza va a explotar pensando en qué es verdad. De lo único de lo que estoy segura es que él tiene un compromiso y está obligado a cumplirlo. Aunque él me diga que lo va a solucionar, no sé si eso sea posible. Quisiera pensar que sí, que todo esto pasará, pero ¿y si me equivoco? Siento que alguien toma mi mano. Yo miro hacia ella, le sonrío. Ella coloca un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y me mira directo a los ojos. —No quisiera defender a ese idiota porque ahora mismo lo estoy odiando, pero si te das cuenta, su madre lo está obligando a ese compromiso. Así que est

