Capitulo 2

1725 Palabras
RENATA **** TIEMPO ATRÁS**** Me miré en el espejo y mi sonrisa apenas es una fina línea. Mis estúpidas gafas son demasiado grandes. He tratado de ponerme a dieta y nada funciona, así que mi ropa es holgada. Parezco una señora de 30 años y no una joven de 17. Lo único bueno es que Valentino me ve como realmente soy, y eso hace que me enamore cada vez más de él. Tomo mi mochila, pues mi madre sigue gritando como loca que se hace tarde. La coloco en mi hombro y camino con una enorme sonrisa, pues estoy a punto de ver al chico más guapo del bachillerato, al más noble y bueno, el que de verdad es único y me quiere tanto como yo a él. Solo hay un pequeño problema: él me quiere como amiga y yo siento muchas cosas por él. Cuando por fin bajo las escaleras y voy hacia la puerta, mi madre me detiene. —Cariño, antes de que te vayas, ¿podemos hablar? Yo la miro confundida y trato de recordar si hice algo malo, pero luego sacudo mi cabeza sacando esa idea estúpida. Soy una nerd, jamás hago cosas malas, así que simplemente le sonrío y asiento. —¿Qué sucede, mamá? Ella me señala la silla del comedor y me sirve unos deliciosos pancakes. Yo la miro mal y, mientras me sirve un vaso de leche, le empiezo a decir: —Mamá, sabes perfectamente que estoy a dieta. No puedo comer esto. ¿Por qué no mejor me sirves un plato de frutas? Eso estaría perfecto, ¿te parece? Ella me mira con tanto amor, se sienta frente a mí y suspira. —Cielo, te he dicho tantas veces que tú eres perfecta así como eres. No tienes que cambiar. Si no quieres, las burlas de los demás no te deben importar. Yo me cruzo de brazos, molesta, y creo que es la primera vez, después de tanto tiempo, que le digo todo lo que siento. —Madre, tú me amas y me ves perfecta, pero no lo soy. Estoy gorda, tengo acné, uso anteojos, frenillos. Obviamente no soy el estereotipo para las demás personas. Tú dices que no me debe importar lo que diga la gente, pero créeme, cuando se burlan de mí, me duele. Me encierro en los baños y lloro como una chiquilla, tratando de cambiar todo de mí. ¿Alguna vez me has preguntado si he tenido novio? Nunca se ha interesado un chico en mí. Mamá, si soy tan hermosa como tú dices, ¿por qué nadie me ha invitado a salir? Se acerca el baile de graduación. Obviamente no me importa porque iré con Valentíno, pero si Valentino no estuviera a mi lado, si él no fuera mi mejor amigo, ¿qué hubiera hecho? Claro que me importa todo lo que los demás piensan de mí y dicen de mí. Ella limpia una lágrima que baja por su mejilla. Estoy a punto de decirle que no tiene por qué sentirse mal cuando me da la peor noticia de mi vida. Jamás pensé que esto me podría suceder a mí. —Lo lamento, hija. Lamento que te sientas de esa manera. Jamás pensé que todo esto te afectara y te prometo que te voy a ayudar en lo que necesites. Voy a estar a tu lado siempre. Solo hay un pequeño detalle que justo era lo que quería hablar contigo. Yo la miro confundida, pues se ve bastante consternada y triste. ¿Acaso ha pasado algo malo? Cuando estoy a punto de hablar, ella simplemente suelta la bomba. —Valentino se ha marchado. Se fue de la ciudad. Su abuelo necesitaba que alguien lo cuidara, así que le pidió que fuera con él. No, no, esto no es verdad. Su abuelo vive en Inglaterra y sí se ha marchado. ¿Por qué no me lo dijo? Anoche estuvo aquí conmigo. ¿Por qué hacerlo de esa manera? Siento como mis lágrimas bajan por mis mejillas. Me pongo de pie y empiezo a negar. Mi madre hace lo mismo y trata de acercarse, pero yo simplemente la alejo. Suelto una risita mezclada con las lágrimas y dejo caer mi mochila al piso. —Mamá, si esta es una de tus bromas, créeme que no es gracioso. Valentino no pudo haberse ido sin decirme nada. Apenas anoche estuvo aquí, estuvimos hasta tarde platicando y jamás me dijo que pensaba marcharse. Así que no es gracioso lo que estás haciendo. Ella trata de acercarse, pero yo levanto mi mano para que no lo haga. Suspira y me mira a los ojos. Me sonríe con tristeza y cuando dice esas palabras, ahora sé que es verdad. —Lo lamento, hija. Pensé que te habría comentado algo porque hoy en la mañana, muy temprano, vino y dejó una carta para ti. Cuando me dijo que lo disculparas, pensé que habría sido por otra cosa. Jamás me imaginé que no te hubiera dicho nada. Ella se acerca a su bolso y toma un sobre y me lo entrega. Aún con mis lágrimas en los ojos, yo simplemente lo tomo entre mis manos y lo rompo. Sin decir nada más, subo las escaleras mientras mi madre me llama, pero en estos momentos no quiero ver a nadie. Llego a mi recámara, me lanzo en mi cama, cierro los ojos, me abrazo a mi almohada y empiezo a llorar como una chiquilla que ha perdido lo más preciado que tiene. Después de ese día, nada fue igual. Me convertí en un fantasma en el bachillerato. Caminaba por los enormes pasillos, veía cómo se burlaban de mí, pero si antes eso me importaba, ahora ya no me importa nada. Escucho las burlas. Algunos son capaces de empujarme y lo hacen, ver cómo si eso fuera un simple accidente. Solo los miro sin decir absolutamente nada. Todas las ganas de seguir adelante se habían ido, hasta que un día escuché algo que hizo que mi cabeza explotara. —¿Ya viste a la retonta? Parece que le han quitado la vida. Camina como un estúpido zombie desde que Valentino se fue. Escucho cómo ella se ríe como loca, pero Magaly es la reina de las serpientes. —Sí, mi hermoso Valentino se fue y, obviamente, como todas sabemos, ella estaba enamorada de él. Y parece que le han quitado el alma. Lo que ella no sabe es que Valentino jamás la quiso. Solamente estaba a su lado por la sociedad que había entre sus padres. Gorda, tonta, ¿cómo pensaría que un hombre como Valentino se fijaría en una mujer como ella? Yo cierro mis manos en puño y, por una vez en la vida, las enfrento. Salgo de mi escondite y las miro con tanto odio que estoy segura de que si las miradas mataran, ella ya estaría tres metros bajo tierra. Pero, obviamente, ellas son mucho más fuertes que yo, así que simplemente me mira de arriba abajo y se cruza de brazos con una enorme sonrisa en su rostro. —Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Aparte de tonta y gorda, chismosa. Pero supongo que escuchaste todo, lo que, para tu desgracia obviamente, es verdad. ¿O me equivoco? Doy un paso hacia ella. Juro por Dios que quisiera golpearla. Mi respiración es agitada y tengo tanto que decir, pero solo una palabra sale de mi boca. —Mientes. Ella suelta una carcajada y empieza a negar, camina alrededor de mí sin dejar de reír como una estúpida loca. —¿Mentir? ¿Yo estoy mintiendo? Ay, pobrecita, de verdad imaginaste que alguna ves Valentino sentiría algo por ti. Ay, eso es tan tierno. Estoy por contestarle cuando, de pronto, toma mi cabello y me pega a su rostro. —Ay, inocente retontita, definitivamente ese nombre te queda perfecto. Pero te voy a mostrar para que lo veas con tus propios ojos. Una de las chicas le entrega un teléfono. Ella empieza a buscar algo que no sé qué es, hasta que lo pone frente a mí. Primero, una foto de ellos dos. Él parece estar dormido, pero yo sigo queriendo pensar que todo esto es mentira, hasta que me muestra un video. Al parecer, los chicos están en los vestidores, pues Valentino tiene una toalla enredada en su cintura. Él está sacando algo de su casillero cuando su mejor amigo, Byron, palmea su espalda y, con una risita burlona, le dice: —Ya nos dirás la verdad, Valentino. Reconocerás que estás perdidamente enamorado de Tatis. Cuando Byron dice esto, miles de mariposas revolotean en mi estómago, pensando que él aceptará lo que siente por mí, pero mi decepción crece aún más. Valentino golpea el brazo de Byron juguetonamente, empieza a reír a carcajadas y niega. —Amigo, creo que debes renunciar al equipo. Parece que tantos golpes en la cabeza te han afectar. Por supuesto que yo no estoy enamorado de Renata. Ella simplemente es... es Renata. Obviamente que no podría enamorarme de ella. ¿Quién lo haría? Solo un tonto. Tú perfectamente sabes que lo hago por nuestros padres y su sociedad, así que deja de decir estupideces. Cuando él termina de decir esto, ella quita el teléfono de enfrente de mí, jala más fuerte mi cabello y me dice: —Ahora te das cuenta de que no miento. Jamás lo he hecho, pero Valentino era un excelente actor y también era muy bueno en la cama. Así que, ¿por qué no te largas de la escuela y nos ahorras el ver fantasmas por los pasillos? Porque te juro que das lástima. Mis lágrimas bajan por mis mejillas. No entendía la razón de que Valentino se hubiera ido sin decir nada, pero ahora estaba más que claro. Así que cuando ella me suelta, simplemente me doy la vuelta y salgo de ese lugar. ****TIEMPO PRESENTE**** Jamás volví a ser la misma. Todo en mí cambió. Cuando terminé el bachillerato, ni siquiera me presenté al baile de graduación. No tenía razones para hacerlo, pero les puse una pequeña broma que juro por Dios fue el día más feliz de mi vida. Y ahí pude lograr cobrarme un poco de lo que todos me habían hecho. Ahora toca el turno de Valentino. Si él piensa que ha regresado para recuperar lo que tenía antes, está muy equivocado.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR