RENATA Habían pasado un par de días desde que fui al departamento de Valentino y ustedes se preguntarán en qué terminó. Pues salí huyendo como una cobarde. Quería explicaciones; me las había dado, pero ahora, ¿cómo le decía yo que jamás había estado con un hombre que me daba miedo y dudas? Pues mi cuerpo reaccionaba de una manera que jamás había sentido. Tenía mil sensaciones: más su acercamiento, su toque. Definitivamente, esto se estaba complicando aún más. Sabía que tenía que ser sincera, pero no quería que se diera cuenta de que, cuando se marchó, jamás me di la oportunidad de estar con alguien más. Era una completa locura. Termino de colocar el hermoso vestido que mi madre me había regalado por mi cumpleaños. Sí, justo el vestido que Elián quería regalarle a su novia. De solo pensa

