Capitulo 1
— ¡Ya me voy mamá! — Grité mientras me dirigía apurada hacía la puerta, tomé él picaporte y salí a toda prisa.
Hoy es mi primer día en un curso nuevo y no podía creer qué la alarma no sonará, al parecer llegaré tarde a mi primer día.
Salgo corriendo de casa sin esperar a mi Luke, si me doy prisa llegaré a tiempo a la parada del autobús. Detuve mi correr en cuánto dirigí mi vista al cielo, todo sigue oscuro. Extrañada saqué mi teléfono y lo encendí, en esa pantalla con el brillo en alto pude distinguir la hora, aún eran las 4:30 am. Pongo ambas manos en mi cara, estoy avergonzada, no puedo creer qué halla caído en una estúpida broma de mi hermano.
Llegué a mi casa y abrí la puerta algo molesta y en el acto accidentalmente esta se cerró bruscamente.
— ¡Luke! — grité mientras subía las escaleras y una vez que estuve frente a su habitación pateé la puerta abriéndola de un golpe, él se encontraba jugando videojuegos sentado en su cama.
— Toca la puerta antes de entrar — habló sin dirigirme la mirada.
— ¿Se puede saber por qué has cambiado la hora de mi despertador? Apenas son las — volteó a ver mi teléfono — 4:36 am.
El empieza a reír, aveces podía ser algo molesto pero aún así lo quiero mucho.
— Tranquila, sólo fue un juego inocente, no le des tanta importancia, ahora vete, aún es temprano, intenta descansar otro poco, me cierras la puerta antes de salir — siguió sin dirigirme la mirada, su vista la tenía enfocada en el televisor.
Molesta me dirigí a su pantalla y se la desconecté, él me miró enojado.
— ¡¿Hey por qué hiciste eso?! — gritó tirando el control y finalmente volteó a verme.
— Aún es temprano, intenta descansar otro poco — contesté de manera arrogante lo mismo qué hace unos segundos atrás el me había dicho.
— ¡Eres una cínica! ¡El juego ya lo tenía ganado! — agarra una de sus almohadas y me lo tira a la cara.
— ¡Tú empezaste! - grité mientras le regresó la almohada a la cara.
Plumillas empezaban a salir de estás mientras nosotros intentábamos evitar que el otro tuviera el triunfo, incluso rompimos una mesa de vidrio qué mí hermano tenía en una esquina de la habitación, sin darnos cuenta nuestra madre ya se encontraba parada frente a la puerta dando pequeños golpecitos en el suelo con el pie
— ¡Él empezó! —
— ¡Ella empezó!—
Dijimos al unisono señalando al otro.
Mamá se veía muy molesta.
— No puedo creer qué hagan esto chicos. Ya maduren, dentro de poco cumplirán los 18, no puedo creer qué aún sigan siendo infantiles.
— Lo sentimos — dijimos mientras nos poníamos de rodillas esperando a qué nos perdonará.
Al final de nada sirvió tal humillación. Terminamos limpiando el desastre qué habíamos hecho, mi hermano es mayor qué yo por 5 minutos, somos gemelos, ambos somos delgados, ambos tenemos el cabello castaño, yo lo tengo cortado a la altura de mis hombros, ambos tenemos los ojos cafés, ambos somos tan parecidos, lo único en lo qué no nos parecemos es en la estatura, él mide 1.67 y yo mido 1.63 ¡es tan frustrante no poder ser más alta que él!
Mi padre falleció hace bastante tiempo, desde entonces nuestra madre se ah tenido qué hacer cargo de las cosas de la casa. Lo mucho qué podemos hacer es comportarnos.
— Bien, eh terminado — digo soltando la escoba y dando un suspiro — Si me disculpas me voy a mi habitación a descansar.
En realidad mi hermano se tiró a su cama para después quedarse dormido en cuánto mi madre salió de la habitación. Siempre hace eso desde qué éramos pequeños, al principio me molestaba su comportamiento pero me acostumbre a ello.
Tan pronto llegué a mi habitación me tiré a la cama cayendo boca abajo, empecé a revisar mi teléfono y me emocioné en cuánto ví un mensaje. Era de mi querido Evan.
Abrí su mensaje.
Ev.
¿Has peleado con Luke de nuevo? Los gritos se oyen hasta mi casa, me eh despertado a base de ello.
Me sonroje al leer su mensaje, el siempre me ha gustado desde qué estábamos en primaria. Es sólo qué, él no piensa en mí de una manera qué a mi me gustaría, me ve más bien cómo una hermana. Suspiré, decidí no contestar, dejé mi teléfono a un lado y decidí dormir por otro rato.
*
*
— ¡Me voy! — grito nuevamente saliendo de casa, está vez es temprano y estoy segura qué llegaré a tiempo.
— ¡Enna! — grita Evan en dirección hacía mí, venía con una linda sonrisa qué hacía qué una y mil veces más me volviera a enamorar de él.
Su color de cabello es n***o y sus ojos son azules, cuando los miró es cómo si mirará el cielo, es delgado y no tiene músculos. Es pésimo en los deportes.
— ¿No vamos a esperar a Luke?
— Eh, no, el salió más temprano qué yo, dijo que quería ver a las chicas de primer año — el comenzó a reír, su risa era la más hermosa que había escuchado — además... Ya sabes que no podemos irnos juntos.
— Tienes razón, bien, andando si no queremos llegar tarde — asentí mientras empezaba a caminar atrás de él, aún estando a unos metros de distancia podía sentir el aroma de su perfume, es tan delicioso — ¿En qué tanto piensas? — dijo volteando a verme.
Me sonroje de inmediato al recordar éstos pensamientos.
— No es nada — dije agitando mis manos — mira, hemos llegado a la parada, el autobús no debe de tardar en pasar.
— ¡Que bien! Sentí que me rompía con cada paso qué daba — dijo sobando sus rodillas.
Comencé a reír.
— Eres un exagerado, un poco de caminar no te hará nada malo, además cuando vas con tus amigos al centro comercial o al parque no dices nada.
— En mi defensa…
Se quedó pensando un poco más en una respuesta pero no se le ocurrió nada.
Pronto el autobús llegó y nos subimos.
En todo el camino él se la paso con sus audífonos. Yo estaba nerviosa, un nuevo curso había empezado ¿Y si no le agradaba a mis nuevos compañeros? No, no tenía por qué preocuparme por eso, incluso tenía suerte de qué Evan no fuera un chico popular o de lo contrario mi vida escolar sería un desastre debido a qué somos amigos desde la infancia.
Reí al recordar a Evan en la secundaria. Repetía una y otra vez qué en preparatoria el se haría popular pero eso jamás pasó.
— Evan — digo agitando su cuerpo un poco — Evan, despierta, hemos llegado — al parecer no me escuchaba — ¡Evan! — grité mientras le intenté quitar los audífonos pero mientras me acerqué para hablarle mejor a su oído, él se volteó hacía mí dejando su rostro muy cerca del mío, inmediatamente me hice a un lado tras un leve sonrojó qué hubo por parte de mí rostro.
— Oh ¿Ya llegamos a la escuela? — dijo volteando a ver por la ventana, al parecer no se dió cuenta de la cercanía entre nuestros rostros.
— S-si va-vamos — digo mientras me paraba de golpe.
Ambos bajamos juntos del autobús y nos dirigimos a ver en qué aulas habíamos quedado.
— ¡Mira Enna! Quedamos juntos, en el aula 2 — miré la pizarra y efectivamente, habíamos quedado juntos, por curiosidad cheque en cuál había quedado mi hermano y él también había quedado en el aula 2, me sorprendió pues él siempre quedaba en el 1, suspiré y puse mi mejor sonrisa.
— Parece qué esté será un buen año — digo sonriendo mientras avanzamos juntos a nuestra aula, a pesar de qué en algunas ocasiones tengamos peleas, Luke y yo nos llevamos muy bien, él incluso es aún más inteligente que yo y siempre me ayuda con mis tareas.
— No creas qué dejaré qué te des copia de mi tarea — Dijo Luke entre susurros pasando a un lado de mí.
— No dije qué me daré copia, en qué concepto me tienes — al parecer mi plan no se llevaría a cabo.
— ¡Enna mirá! Esté será nuestro salón — habló muy feliz Evan mientras entraba al aula 2.
Los asientos eran para 2 personas, siempre me había sentado con mi lindo Evan pero está vez debido a qué mi hermano estaría con nosotros no quería qué se sintiera excluido.
— Me sentaré por halla — dijo señalando un asiento con una chica en él.
Retiro lo qué había dicho antes.
Al final terminé a lado de Evan, me gusta mucho pero, no quiero perder está amistad qué hemos conservado por ya bastante tiempo, si él me diera una señal de qué yo le gustó, tal vez, podría avanzar un poco más.
— Buenos días a todos mis queridos estudiantes — habló la maestra quién acababa de llegar — me da gusto tenerlos a todos aquí, algunos de ustedes me conocen y los qué no déjenme presentarme, me llamo Ana y a partir de hoy seré su tutora grupal — empezó hablando, después de está clase todos nos reuniríamos en el auditorio por ordenes del director quién se encargaría de darnos la bienvenida.
— ¿Lo puedes creer? Estamos en un nuevo curso, a partir del año qué viene seremos universitarios ¿No? — habló entre susurros Evan, el tenía razón, y aún no teníamos decidido qué haríamos de nuestras vidas.
La clase siguió, después de un rato tocaron la puerta, entro una chica con el pelo n***o y las puntas pintadas de rosa, éste le llegaba a la mitad de la espalda, tenía unas cuantas pecas y sus ojos de color café se hicieron presente en la clase, la chica era muy bonita.
— Buenos días, disculpen, ¿Esté es el aula 2? — preguntó con un papel en la mano.
— Así es ¿Y tú eres? — preguntó la profesora qué se encontraba de espaldas haciendo unos apuntes en el pizarrón.
— Mucho gusto, me llamo Summer Davila — dijo con una sonrisa, pero a pesar de eso se encontraba nerviosa.
— Déjame checar — la profesora tomó una libreta dónde tenía el nombre de los alumnos y lo reviso — Si, aquí está tú nombre, por favor, toma asiento.
Ella se quedó observando por un rato el lugar, yo no quería qué se sintiera excluida así qué opte por cederle mi lugar, así seguramente me tendría confianza más tarde, me levanté de mi asiento levantando la mano.
— Disculpa, te puedes sentar aquí, yo me sentaré en otro lugar — le dije con una sonrisa, ella me agradeció y tomó mi asiento.
Al final me tocó sentarme en la parte de atrás, para no estar sola le pedí a la compañera de asiento de mi hermano si podía cederme su lugar, al principio se negó pero después de tanto rogarle terminó aceptando, y así me terminé sentando a lado de Luke.
Al terminar la clase empecé a guardar mis cosas para dirigirme al auditorio con Evan, en ese momento la chica nueva se acercó a mí.
— Muchas gracias por haberme cedido tú lugar, estaba nerviosa y no sabía que hacer, me sentí aliviada en el momento qué me hablaste — de cerca su sonrisa brillaba aún más, era realmente muy guapa.
— No tienes que agradecer, realmente no hice nada — hablé un poco apenada por está situación, me encanta su forma de hablar, tiene una voz muy dulce.
— Me llamó Summer Davila aunque ya lo debes de haber escuchado.
— Yo soy Sienna Foster, un gusto — dije extendiendo mi mano a lo qué ella accedió.
— Perdón qué lo pregunté pero, el chico con él qué estabas sentada hace un momento, ¿Es algún conocido tuyo? — Preguntó algo ruborizada, al parecer se interesó en mi hermano.
— Oh, somos hermanos, no tienes nada de qué preocuparte — dije mientras agitaba mis manos en señal de negación, era un hábito qué tenía.
— Dile a tu hermano qué le agradezco por haberme prestado su borrador, fue un gesto muy lindo — yo le sonreí, hasta hace un momento creía qué me hablaba de Luke.
— ¿Estás hablando del chico qué comparte asiento contigo? El no es mi hermano, se llama Evan, él y yo somos amigos desde la infancia, de hecho ahora mismo vamos juntos al auditorio ¿Te gustaría venir con nosotros?
— Claro, deja guardo mis cosas y en un momento los alcanzó — se veía muy emocionada, debe ser duro entrar a una nueva escuela y no conocer a nadie.
— Enna ¿Qué pasa? Vamos — Evan acababa de llegar a mi lado nuevamente.
Me agarró desprevenida y me sonroje al escuchar su voz, no es la más varonil pero es cómo una melodía para mis oídos.
— ¿Enna? ¿Me estás escuchando? — dijo moviendo su mano frente a mi.
— Perdón, no es nada, estoy esperando a Summer la chica nueva, ella vendrá con nosotros — digo con una sonrisa — ¿Y mi hermano?
— Él ya se adelantó, dijo que él no esperaría a nadie, dijo que quiere que entiendas la situación.
Entiendo.
— Ya estoy aquí — Summer se paró frente a nosotros, ya tenía su maleta puesta.
Después de ello nos dirigimos al auditorio, los 3 estuvimos platicando en todo el camino, es agradable tener una amiga.