¡No sé en qué estaba pensando cuando me puse este vestido! Roberto no dudó en subirlo y tomarme las piernas para rozar su m*****o contra mi vulva, si no fuera porque estoy con ropa interior, él ya estaría penetrándome. - Por favor, reina, quiero sentir más. - Roberto, no puedo hacerlo, estás drogado y además estamos peleados. - Perdóname. – mi pololo no para de jadear mientras se frota contra mí. – esto se siente tan rico, déjame sentir más. - Después de todo lo que has hecho ¿Quieres que te perdone? - Te juro que no lo volveré a hacer… Solo quiero hacerlo contigo. – su voz suena tan desesperada y con deseo, que me dan ganas de perdonarlo y ayudarlo con esto, pero está drogado, eso no sería correcto, ya que todas son promesas falsas. - No, mientras estemos peleados no haré nada. –

