Encuentros

1053 Palabras
Damelis Puedo sentir su mirada en mi cuerpo desde el momento que voy saliendo de esta oficina y aun no me explico cómo fui capaz de aceptar ese absurdo trato, el desespero que tengo por estabilidad económica, debe ser tanto que pase por alto mis normas. Esos ojos azules no me van confundir, no creo que un hombre como el, teniendo todo el dinero y el prestigio del mundo esté buscando una novia porque si, algo turbio debe haber por debajo de esto y yo lo voy a descubrir, sin importar que sea irritante, fastidioso, mandón «Guapo» ¡¿Que estás loca?! Como se te ocurre decir semejante tontería Damelis «mejor termina de salir de aquí, antes que se te dé por voltear hacia tras» me regaña mi subconsciente. Abro la puerta para respirar profundo después de la cantidad de tonterías que han cruzado por mi cabeza y llevo mis manos a mi cabello para acomodarlo. Ahora así Damelis a partir de mañana tu vida cambiara tienes que estar lista para todo lo que esto implique. Vuelvo a caminar por el mismo pasillo hasta llegar donde está la recepcionista llevándome una completa sorpresa. ― ¿Luisa? ― Pregunto al ver una preciosa rubia delgada de ojos café, organizando unos papeles en el stand haciendo que voltee su rostro. ―Si… ―No te acuerdas de mi ¡soy yo Damelis Castilie! Tu amiga de la secundaria ―Le recuerdo sin apartar mi mirada y deja lo que estaba haciendo para centrar su atención en mí ―! No puede ser! Damelis… ¿Eres tú? ―La escucho llamarme así y nuestros abrazos no se hacen esperar. Luisa Lorens fue mi amiga durante toda la secundaria hasta que nos graduamos, pero tuvimos que distanciarnos porque sus padres decidieron que estudiara en Nueva York, Administración de empresas ya que ese era su sueño, poco a poco fueron pasando los días y esos días se convirtieron en años, colocando una distancia de 10 horas en avión, entre ella y yo. ―Qué bueno volver a verte, te he extrañado demasiado. Ven ―Me dice cuando ha cortado distancia y me toma de la mano para que nos sentemos en el gran sofá que está en recepción ―Yo también te he extrañado, nunca más volví a saber de ti, ni siquiera en r************* te encontraba ¿Dónde te metiste? ―Indago sonriendo. ―Nunca me gustaron las r************* y agradezco al cielo que haya sido así… me case con un hombre muy importante y manteniendo perfil bajo, ahuyenta los chismes y habladurías de pasillos, ¿no? ―Se expresa tan carismática como siempre ha sido. ―! Guau! casada… me hubiera encantado estar en tu boda y compartir contigo ese día especial pero no importa, mejor dime quien es el galán ―Pregunto y está claro que tiene que ser un hombre adinerado donde ella se ha mantenido oculta por mucho tiempo. ―Adrian Moncadet Socio de esta empresa y Fiel amigo de Fernando Domenech ―Me dice sin tantos rodeos pronunciando el nombre de la persona más egocéntrica de este país. ―Fernando mi jefe, ya veo… ―Susurro arqueando mi ceja. ― ¿Tu jefe? Estas trabajando aquí ―Ahora es ella la que indaga. ―Si… más bien empiezo mañana, el señor Roberto antes de fallecer me convenció para que apartara una cita ya que lo conocí el mismo día que me despidieron de Fragrance (Fragancia) hoy fue mi entrevista ―Le explico y solo me queda mirando como preguntándose ¿trabajabas para la competencia? ―Me imagino que tú eres la diseñadora gráfica que quiso ascender de forma ligerita con el hijo de Cristian Dobaran ―Presiona y niego rotundamente, no puedo creer que este chisme se esté esparciendo como la espuma en toda Francia y solo yo, sea la responsable. ―Nunca tuve nada con Ignacio Dobaran él invento esa mentira porque nunca quise aceptar sus salidas… se dio por vencido, ya no quería verme y como todo hombre herido en su orgullo hizo que me despidieran ―Le explico ante su atenta mirada. ―Te conozco Damelis, sé que tú no eres el tipo de mujer oportunista, pero no hablemos del pasado. Lo más importante es que estas aquí y Deiner Parfum (Último aroma) te da la bienvenida ―Se expresa tomándome de las manos. ―Gracias Luisa eres la primera persona que cree en mi… bueno y el señor Roberto, como me hubiese gustado trabajar con él y no con el pesado de su nieto ―Lo dije o lo pensé «! Que es esto!» Como se me ha ocurrido ser tan directa con Ella, viendo que es el mejor amigo de su esposo. En definitiva Damelis que tú no aprendes, tienes que controlarte un poco o si no, todo va a terminal mal muy mal. ―Huy… que te hizo Fernando para merecer esa palabra ―Inquiere sacándome una sonrisa. ―Mandón ―Me limito a responderle. ―! Fer! No… creo que te estas equivocando, él es una gran persona por algo es el padrino de mi hijo ―Cuestiona y hasta este momento caigo en cuenta, de que el tiempo ha pasado, mi mejor amiga ya es mamá. ― ¿Tienes un hijo? ―Me atrevo a preguntarle y asiente. ―Si… Solo tiene 10 meses mi Alejandro, pero es una preciosura tienes que conocerlo, te vas a morir con sus ojos grises ―Dice divertida. ―! Claro! cuando quieras total ya sabes dónde encontrarme ―Contesto mientras nos vamos levantando de los puestos ―Me encanto hablar contigo y estamos pendiente ―Dice dando un beso en mi mejilla para después tomar sus papeles y alejarse. Como será mi vida en los próximos días no sé, iré dejando que la vida poco a poco se encargue de todos aquellos que quisieron enlodar mi buen nombre por tapar las faltas de otros, por el momento me encargare de esta nueva oportunidad, que se me presento y de los amigos que han estado de regreso, en cuanto a Fernando lo tendré en la mira y sé que suena absurdo, pero me resulta difícil creer que sea una persona tan buena, cuando hace un momento en su oficina, con ese dichoso trato demostró ser otra.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR