Mi esposo se queda dónde está tras la puerta sin moverse para no alertar a Anthony, éste entra en la casa avergonzado dejando el olor de su ropa sucia por toda la estancia. Luce delgado, palido y demacrado, como si no hubiera dormido o comido en semanas, y lastimosamente ha perdido un par de dientes ya, pero sé perfectamente que es producto de las drogas en el cuerpo; voy tras él indicándole hacia donde moverse y en el segundo piso abro la puerta al lado de nuestra habitación enseñándole la ducha. - primero que nada... - con la mano le indico que entre allí y se duche. - por favor - está bien. Sé que apesto. - ignoro ese comentario ya que lo mencionado antes no es una burla. - hay todo lo que necesites en el estante, iré a buscarte ropa limpia. - gracias Monserrat. Siento molestar d

