- Monserrat. Vaya, tú... - nos mira a ambos de pies a cabeza con rabia y tristeza viendo de más a Owen quien no tiene camisa y yo solo porto mi bata de baño - veo que los interrumpí. Lo lamento - mis mejillas arden y de repente siento ganas de llorar, pero me obligo a retenerlas. Es el hecho de verlo en su cara, la decepción. - yo iré a preparar el desayuno. ¿Te quedaras a acompañarnos? - pregunta descaradamente la persona que hace unos minutos estaba en mi cama. - No. Quería hablar con Monserrat pero veo que no me equivoque después de todo - me mira con asco. No me da tiempo de explicar y se marcha. Camina rápido a bajar por las escaleras, sé que prefiere hacerlo a esperar una eternidad por el ascensor mientras ve como otra persona que no es él, está en mi casa jodiendome. Cierro la

