JOSHUA Estaba de regreso a la casa cuando una llamada de Lea entró a mi teléfono. Con tantos problemas se me había olvidado que mi hermana se encontraba en Grand Amarilo, aunque me había comentado en algún momento, que estaba por regresar a Finesia a casa de mis papás. — ¿Hola? —Le respondí casi de inmediato. — Joshua, ¿estás ocupado? —La voz de mi hermana resonó por todo el auto. — No, tranquila, vengo manejando, pero estás en manos libres. — Escuché que mi mamá te fue a buscar ayer a tu departamento. La encontré en la mañana echando espuma por la boca por lo enojada que estaba. Supe que se encontró con Estefanía y tuvieron una discusión. — Me lo contó Estefanía. — Y no sabes cuánto me alegro de que haya puesto a mi mamá en su lugar —. Se quedó en silencio durante un momento. Se

