ESTEFANÍA Las personas de mi pasado habían aparecido de golpe en mi vida como por arte de magia. Después de haberme vuelto una experta en ocultarme y ahora era todo lo contrario. Desde que Joshua dio conmigo parecía que se habían puesto de acuerdo para aparecer, mi hermano y ahora mi padre, con quien se me fue el aliento al verlo porque no sabía qué iba a pasar. — Sí —. Le respondí. Lo vi a los ojos sosteniendo su mirada. — ¿Me estás diciendo que tú, Estefanía, atendiste a tu hermano? —Me volvió a preguntar. No podía creerlo, porque me habían enseñado que había que hacer lo que se tenía que hacer y nunca lo que se quería hacer. El ambiente de la habitación se estaba haciendo denso porque nadie sabía cómo iba a reaccionar mi papá. En realidad tampoco sabía cómo iba a reaccionar yo y

