ESTEFANÍA — ¿Abadón está en la ciudad? —Estaba horrorizada con la posibilidad de que así fuera. — La última vez que lo vi estaba cerca —. Se llevó una mano a la cabeza. — No tienes que hacer esfuerzos en este momento —. Le dije advirtiendo su dolor de cabeza. — Estefanía hazme caso, por favor. . . —Me suplicó mi hermano. — Prometo irme. Me voy a ir, pero necesito saber que vas a estar bien, y para eso estoy aquí. —Abrió sus ojos y me vieron de nueva cuenta—. Confía en mi Oliver —. Tragué saliva con cierta dificultad— ¿Fue Abadón el que te hirió? Se quedó mirando mi cara y asintió con levedad. — Entiendo —. Continué diciéndole, aunque en el fondo estaba hirviendo de coraje porque a él también lo había destrozado. Tenía que hacer algo—. No hagas esfuerzos te prometo que me iré pr

