ESTEFANÍA No sabía si había escuchado bien a mi hermano o no. Después de más de una década de no verlos, sus primeras dos palabras fueron “Estefanía, corre” dirigidas hacia mí. No voy a negar que me recorrió un escalofrío en el cuerpo nada más escucharlo. Me quedé estática por dos cosas, la primera porque no sabía si tenía que correr de manera literal, y la segunda porque si estaba hablando significaba que no tenía mayores consecuencias y la cirugía había sido bastante exitosa. — Oliver, Oliver —, me acerqué a mi hermano que no me perdía de vista— ¿A qué te refieres? — Te está buscando… —Se llevó una mano a la cabeza al ser consciente del malestar que tenía. — Tienes que tomar las cosas con calma. Llegaste al hospital y te realizamos una cirugía de emergencia. Todo indica que vas

