Una vez en el edificio, Christopher bajó del auto y fue hasta la puerta del copiloto para abrirle a su esposa, tendió su brazo para que ella le tomara de allí y así caminar al ascensor para subir al departamento. Estando ya en el dulce hogar que Christopher había arreglado la noche anterior y que, por ende, lucía impecable, se acercó a la chica por la espalda, rodeó su cintura besando su hombro. El día en que pudo completar la promesa de aquella noche, en el décimo sexto cumpleaños de la chica estaba totalmente cumplida. Ahora eran una familia excluyendo por completo el hecho de que en un momento fueron hermanos, derrotaron todas las dificultades, superaron todos los problemas que los hostigaba a cada instante en años anteriores. Hizo girar a la chica comenzando a besar sus labios de for

