No había pasado mucho de aquel emocionante día en que Jilliane y sus amigas jugaron con el equipo del enamorado de Clara y desde el encuentro fogoso entre los jóvenes, de hecho, en sus mensajes aún hablaban de ello con emoción y cierta lujuria luego de aquel encuentro. Christopher, aunque intentaba mantenerse al margen, terminaba siempre por perder el control y sucumbía y expresaba lo lujurioso que se encontraba en el momento, incluso sus conversaciones comenzaban a ser realmente pervertidas, incluyendo ciertas confesiones en la que ambos se avergonzaban de admitir. Al final, no le prestaban atención a la vergüenza, simplemente se dejaban llevar por el simple placer de rememorar aquel día. Hanna, mientras tanto, comenzaba a sospechar acerca de una posible fuga amorosa constante entre ello

