No fue fácil despedirse del abuelo, aunque todos los conocidos y amigos cercanos ya se habían retirado del lugar del entierro, los Becker aún seguían en el auto mirando hacia el lugar donde se encontraba la lápida del difunto que tanto amaban. Todos saben lo difícil que es perder a un familiar. Jilliane, con los ojos hinchados, se acurrucó en el asiento trasero mientras esperaban a Christopher, minutos después, el chico subió al auto y acarició el cabello de la menor, terminó por arrimarse a él cerrando sus ojos, buscando el consuelo que necesitaba. El ocaso les hizo despedirse del abuelo, no podían seguir allí por más tiempo. — Bueno, ya debemos irnos. Sonny encendió el auto y comenzaron el camino de retorno a casa, Hanna le había invitado a pasar la noche allí, aunque él no había dado

