—¡Quiere llevarte a una escapada romántica! —El agudo chillido de Esme hizo vibrar la copa de Jan. —No es romántico. —Jan se pellizcó el puente de la nariz para recuperar el sentido del equilibrio—. Es trabajo. —Un príncipe quiere llevarte el fin de semana en su yate privado a un pueblecito de España por trabajo. —Esme utilizó comillas de aire. Sus ojos oscuros brillaron con luz mientras miraba fijamente a su mejor amiga. —No necesita una excusa para llevarme a ningún sitio. Es mi falso prometido". —¿Es eso lo que ha dicho él? Jan hizo una pausa al tomar un sorbo de su vino. Hacía tiempo que Alex no utilizaba la palabra falso. Ni siquiera había utilizado la palabra trabajo el otro día. —Dijo que yo era su prometida, y que no necesitaba una razón para invitarme a cenar. Esme apretó l

