CONSOLADOR (1/2) Curiosamente el señor Meyer no volvió a pisar la oficina, o al menos en el tiempo en que estuve, cuando el reloj marcó las seis treinta ya había acabado definitivamente, por lo que recogí mis cosas y finalicé mi trabajo por hoy. Cruce la calle del lado de mi departamento, repasaba en mi cabeza que podría cenar esta noche, aunque realmente no tenía mucho apetito. Aún era temprano, por lo que podía invitar a las chicas para pasar el rato, de esa manera también apaciguamos el roce con Sasha, la cual seguramente debe de seguir molesta por la estupidez de Enrique. — Dar... «Hablando del rey de Roma.» Estaba justo al lado del ascensor, recostado de la pared. En sus manos había un pequeño ramo de rosas rojas y en su rostro una expresión de sinceridad. Acorté la distancia s

