Capítulo 3

1299 Palabras
¿YO… TE ASFIXIO? (1/2) Procure llegar un poco más temprano de lo usual para ir adelantando las tareas que tenía, no quería dejar nada pendiente antes de irnos a California. Luego de pensarlo llegue a la conclusión de que seguramente no sería tan malo, lo único que me disgustaba era que tendría que posponer todos los planes que tenía con Enrique esa semana. Tenía que avisarle que me movería a California por asuntos de "trabajo", y se lo diría esta noche en la cena que teníamos agendada en nuestro restaurante preferido. Con aquello en la cabeza me fije en la hora que marcaba el reloj, ya eran las siete con treinta de la mañana, por lo que le deje un mensaje de buenos días como de costumbre. Continue mi trabajo con un ojo puesto en mi teléfono. Hoy estaba un poco más emocionada de lo usual, podría decir que esperaba sorpresa de parte de él, y era que se trataba de nuestro aniversario, ya llevábamos dos años de noviazgo. Sinceramente, no esperaba un anillo de compromiso... O tal vez sí, realmente no lo tenía claro, aunque tampoco me decepcionaría si no fuese eso. — «El señor Meyer ya ha llegado.» La voz de Brenda capto mi atención, provocando que diera un pequeño respingo en mi silla, rápidamente me levante y alise mi vestimenta de hoy, tome el café en manos y como de costumbre espere a que finalmente cruzara la puerta. Hoy lucia muy bien como siempre, aunque su estilo era un poco diferente, llevaba su pantalón de tela n***o, una camisa azul marino con los primeros botones desabrochados y la corbata suelta tan solo colgando de su cuello, y no llevaba su saco, aunque si estaba perfectamente peinado. — Buenos días, señor Meyer. Sus ojos me recorrieron de los pies a la cabeza y en sus labios salió a relucir la sombra de una sonrisa. — Buenos días, señorita Dubois. Tomo el café que le ofrecí y se fue en dirección a su oficina, pero antes de que entrara... — Señor Meyer ¿en dónde le gustaría que hiciera la reservación esta vez? — En el mismo hotel de siempre. Asentí, aunque no pudiera verme; lo mejor era que hiciera las reservaciones lo antes posible, por lo que volví a tomar asiento y entre a la pagina web del hotel Marriott, procurando reservarle la suite presidencial para el señor Meyer y una básica para mí. ︵‿︵‿୨♡୧‿︵‿︵ Trabajando sin parar, así fue como conseguí acabar con todo lo que tenía para las cinco de la tarde, tan solo pasé a recoger algunos documentos en la sala de impresiones. Ahora volvería a la oficina para cerciorarme de que todo esté en orden y ver que mi jefe no necesitara nada más para poder irme. Empuje la puerta y deje los documentos en su respectivo lugar, ordene mi escritorio, como siempre, dejándolo reluciente. Tome asiento en mi silla y agarre mi teléfono para revisar si ya he obtenido alguna respuesta de parte de Enrique, sin embargo, no era así. — Darcy. — Levante la mirada rápidamente al escuchar la voz del señor Meyer. — Ponte en contacto con Hensel, creo que necesita asistencia con la reservación en el hotel, tan solo escríbele él te dará los detalles. — Sí señor. Me dio una mirada de agradecimiento y volvió a su oficina. Entre mis contactos busque el de Hensel Meyer, hermano menor del señor Meyer. Darcy Dubois: Buenas tardes, señor Meyer, le habla Darcy, se me ha pedido asistirlo. Espere paciente su respuesta, la cual llego dos minutos después. Hensel Meyer: Muchas gracias, y disculpa las molestias, mi secretaria esta indispuesta y no tengo mucho tiempo para esto. El mismo cuento de siempre, no comprendía porque no cambiaba de secretaria. No denigraba a nadie, y siempre respetaba a todo el mundo, sin embargo, esa mujer es una incompetente. Darcy Dubois: No se preocupe señor Meyer, estoy para asistirlo siempre y cuando lo necesite, ¿hará su reservación en el mismo hotel de siempre? Hensel Meyer: Sí, por favor, Darcy, te lo agradecería mucho. Tienes toda la información, ¿cierto? Darcy Dubois: Así es, usted no se preocupe, lo tengo todo listo. Me recosté del espaldar de mi asiento y suspiré con agobio, no había nada que odiara más que hacer el trabajo de otra persona. Rápidamente entre a la página web del hotel Hampton Inn y le reserve la mejor habitación que tenían con la información necesaria del señor Meyer, una vez acabe, me levante y me acerque a la oficina de mi jefe, toque a la puerta y espere por una respuesta para entrar. — La reservación para Hensel Meyer ya esta hecha, señor. — Bien, gracias, se lo dejare saber. Asentí. — ¿Hay algo más que necesite? Cruce los dedos detrás de mí. Sus ojos me escudriñaron como siempre lo hacía. — ¿Quieres irte temprano hoy? — La verdad sí, tengo algunos planes con Enrique. Paso la punta del bolígrafo electrónico por sus labios. — Cierto, hoy cumplen dos años, ¿no? Sonreí a medias, sintiendo un leve ardor mi rostro. — Así es, señor. — Dos años de tu vida perdidos, te dije que consiguieras algo mejor desde el momento en que lo conociste, pero nunca me escuchas, espero y seas sabia y lo envíes a la calle esta vez. Una sonrisa de satisfacción salió a relucir en sus labios. Desde el primer momento, ha demostrado que Enrique no le agrada, y cada vez que yo decía algo sobre él siempre tomaba una actitud seria. — Lo mismo le digo con esas mujeres con las que sale, pero usted tampoco me escucha, pero así somos ¿no? Hasta que no nos dan el golpe no tomamos cabeza. — Ya lárgate, no te necesito. Agradecida me dispuse a salir de su oficina. — Lo vere el lunes, señor Meyer. — Hasta entonces. Sali de su oficina y fui por mis cosas, eché un vistazo de que todo estuviese en orden antes de marcharme. Antes de subir al ascensor me despedí de Brenda, mientras bajaba revise mi teléfono otra vez esperando encontrar noticias de Enrique, pero aún no tenía nada, por lo que decidí marcarle a llamar. Sali del edificio con el auricular en el oído mientras caminaba un poco apresurada hacia mi departamento, pero nada, seguía sin contestar, sostuve el teléfono en mano y me apresuré a llagar, quería pensar que se trataba de alguna sorpresa como antes solía hacer, esperaba llegar y encontrarlo sobre mi cama como ha hecho antes. Entre al vestíbulo, subí al ascensor y marque el piso diez, mientras este subía saque mis llaves y en cuanto las puertas se abrieron me acerque para abrir. La cocina y la sala de estar estaban desoladas, al igual que mi habitación, no estaba aquí. Empezaba a sentir una pequeña incomodidad crecer en mi pecho, me molesta que justamente hoy tomara la iniciativa de desaparecer. Solté un grito frustrado. — ¡Este hombre! Deje mi bolso en la barra de la cocina al igual que mi teléfono, apoye mis manos llevando mi mirada hacia los ventanales que daban una increíble vista, respirando profundamente... Hasta que la pantalla de mi teléfono se encendió, y efectivamente su nombre estaba reflejado en la barra de notificaciones. Sin perder el tiempo lo desbloque para leerlo. Enri♥: Discúlpame linda, llegaré. Aun molesta tómela decisión de no contestarle, porque sabía que si le respondía ahora en este estado iba a decir algo de lo que luego me arrepentiría. Conecté mi teléfono al equipo de audio y puse a reproducir la lista que tenía marcada como favorita, dejándome llevar, de esta manera empezaría a alistarme para estar más que lista para cuando llegue la hora.
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