MALDITA APUESTA — No tiene nada de malo, es solo un bono de regalo, además, me lo merezco, me esfuerzo mucho cada día. Sasha levanto una de sus cejas de manera pronunciada. Las había invitado a mi departamento para opacar un poco la presencia de David, les conté sobre lo sucedido esta mañana y claramente no podía faltar lo de la oficina, Cloe se mostraba asombrada por cada cosa alocada que salía de mi boca, sin embargo, Sasha, no parecía sorprenderle nada, de hecho, la primera reacción que ha tenido ha sido la de justo ahora. — ¿Que? ¿No crees que me lo merezco? — No digo que no, pero ¿no te parece muy generoso tu querido jefe? Digo, ese costoso vestido que compro en California para ti, para que lo usaras una sola noche, ¿ahora un bono de cinco grandes?... No lo sé, yo creo que ese

