Celeste —¿Estas lista mi amor? — me pregunta Bruno desde el living, son casi las nueve de la mañana y en media hora tenemos turno con el médico y como es frecuente últimamente, me cuesta un montón levantarme temprano. —Sí, ya estoy lista— digo mientras tomo mi bolso y salgo. Bruno está tecleando algo en su teléfono, cuando me ve lo guarda y me sonríe. —Estas muy hermosa, mi amor— le doy un beso corto y acaricio su mejilla. —Vos también, pero vámonos que ya es tarde. Se ríe y niega con la cabeza, sé que soy yo la que siempre nos retrasa, pero no voy a reconocerlo, y menos delante de él, cuando su segundo nombre es señor puntualidad. Quince minutos después estamos entrando a la clínica donde la chica en la recepción nos toma el turno y nos indica el consultorio que ya conocemos. Me sie

