Celeste Hacía siete meses vivía como en una película, aun no podía creer todo lo que me estaba pasando. Vivir aquí era como un sueño, cada día disfrutaba más que el anterior y la sensación de paz y saber que fue la mejor decisión que podía haber tomado me daba una inmensa tranquilidad mental. Paris era hermosa, realmente la ciudad de las luces, la ciudad del amor, porque era como si hubiera algo mágico en el aire, en la gente y un poco de alguna manera me hacía acordar a Buenos Aires en sus edificios, sus calles. Cerca de donde estaba viviendo había varios pequeños cafés que eran de ensueño, había probado todos, aunque mi favorito era el que estaba debajo de mi edificio, donde hacían las mejores Croissant que había comido en mi vida y me había vuelto fanática de los pain au chocolat, q

