Celeste Aun no podía creer que hoy sería mi último día en Buenos Aires, mis últimas horas, en realidad. Estábamos casi a mediados de marzo y el otoño, increíblemente se había adelantado, siendo ya el protagonista de esta ciudad, con sus hojas anaranjadas y su clima más fresco, me gustaba, creo que era mi segunda estación preferida después de la primavera. Había algo nostálgico en el otoño, las hojas caían de los árboles, los días de manera lenta empezaban a hacerse más cortos, los colores brillantes del verano cambian a unos más asociados a la tierra, o quizás era yo y mi estado de ánimo que trasladaba a una estación del año la forma en la que me estaba sintiendo. Estaba colocando la última manta sobre el sofá cuando Sofía entro al departamento, quedaría cerrado, pero ella se encargarí

