Celeste Me desperté completamente adolorida, por las ventanas se veía un entrado atardecer, lo que me hizo dar cuenta de que habíamos dormido todo el día y si no fuera porque moría de hambre seguiría durmiendo. El hombre que me tiene sujeta por la cintura con un agarre férreo, es prácticamente incansable, desde que llegó ayer a la tarde, no me dejo salir de la cama, excepto cuando sentimos que no podíamos más y teníamos que comer y tomar algo. Eran casi las cuatro de la mañana cuando fuimos a la cocina, eso no lo detuvo en absoluto para cogerme ahí mientras la comida se calentaba o para reclamarme como su postre sobre la mesa del living, La faena s****l a la que me estaba sometiendo duro hasta las ocho de la mañana cuando finalmente caímos agotados en la cama y nos dormimos. Ahora esta

