Bruno Estaba sentado observando la ciudad desde la silla de mi escritorio, suspire al darme cuenta que había pasado los mejores siete de mi vida. Solo, porque ella estaba conmigo. Mi relación con Celeste cada vez avanzaba más rápido y más fuerte, todavía odiaba un poco la distancia porque no podía dormir con ella todas las noches como quería, pero con solo dos horas de distancia en avión estábamos manejándolo de una manera decente. Todos los fines de semana eran nuestros, ya sea que viajaba yo o lo hacia ella. Ya la había presentado a mi círculo de amigos y familiares que tenía acá en Italia y ella me invito a participar de sus citas virtuales con su papá y su amiga para que los conozca. Íbamos a hacerlo en persona cuando viajo hace cinco meses para el cumpleaños de su papá, pero por

