Celeste Habíamos llegado después de más de catorce horas de vuelo y yo estaba agotada, sobre todo porque el castigo de Bruno había durado hasta antes de salir al aeropuerto. De mas esta decir que en cuanto el avión despego, me dormí profundamente durante ocho horas seguidas. Cuando entré al departamento un dejo de nostalgia me invadió, hacia prácticamente dos años que no volvía, hace unos meses cuando vine al cumpleaños de mi papá, fui directo a Pinamar, pero ahora, le pedí a Sofí que lo acondicione, nos íbamos a quedar una semana y no pensaba quedarme en un hotel. Miro todo a mi alrededor y si bien siento alguna nostalgia por mi casa, no siento tristeza, sé que en algún momento volveré a vivir aquí, pero ahora me siento muy tranquila y contenta con la vida que tengo. —Mañana vamos a t

