Christian Martínez había sido una pieza clave en mi vida. Era la viva imágen de que el amor te llevaba a la locura. Un mal amor te hacía perder la cabeza y hacerte perder el rumbo. Eso había pasado con Christian. Y volver a tenerlo en mi vida probablemente ha sido la cosa más difícil de toda mi vida; pero también sabía que la salud mental de Christian estaba tan bajo que no era ni la sombra de aquel hombre del cual alguna vez me había enamorado. No lo reprochaba y evitaba estar a solas con él. Aquel miedo nunca se iba y no podía evitarlo. Lo hablaba poco y lo dejaba para mí. La realidad de aquellas cuatro paredes la sabíamos solo él y yo. Porque solo nosotros lo habíamos vivido. Y por desgracia, yo era parte de eso. Aquel instante por largo o corto que fuese, se repitió en mi cabez

