CAPÍTULO ONCE Una hora después, Avery se encontraba de pie en una pequeña y oscura cámara lateral con O'Malley y Connelly. Delante de ellos, a través de un vidrio espejado, estaba George Fine, sentado. Sus manos estaban esposadas a una mesa de metal y tenía vendas en sus hombros y piernas por las heridas de bala. Tuvo suerte, notó Avery, que sólo lo había rozado. Su puntería había sido acertada. Cada tanto él murmuraba algo entre dientes, o se contraía nerviosamente. Los ojos en blanco no registraban nada, pero parecía estar sumido en pensamientos. En su mano, Avery sostenía una imagen mostrando seis diferentes interpretaciones en blanco y n***o de la cara de un hombre, según los videos de vigilancia del asesino. Cada imagen mostraba a un perpetrador caucásico de mentón pequeño, pómulos

