CAPÍTULO DIECISÉIS El departamento de policía se encontraba a sus pies cuando Avery y Finley apareció desde el elevador. Finley se regodeaba en la atención. Hacía reverencias, les aullaba a sus amigos, y gritaba repetidamente: "Soy el hombre, ¿verdad? ¿Ven cómo lo hacemos en el lado Sur?" "Excelente trabajo." La gente aplaudía. "¡Lo atrapaste!" En un lugar oscuro, Avery no escuchaba nada de esto. La oficina era una cápsula con nadie adentro, los sonidos: ruido blanco. Las imágenes giraban en su mente: George Fine, Winston Graves, y el viejo muerto en su enfermizo y retorcido sótano del horror. O'Malley salió de su oficina a darle un apretón de manos a Avery personalmente. "Cuéntame," dijo él. "¿Cómo estuvo?" "El nombre del tipo es Larry Kapalnapick. Trabaja en Home Depot de cargador

