Capítulo 4

1067 Palabras
Una semana después de que mi nuevo vampiro noble naciera, él ya podía controlar una gran parte de sus poderes, podía darle cualquier tipo de forma a sus rayos y utilizarlos como armas y escudos. Pero aún no estaba listo del todo, aún tiene que dominar otras cosas, entre ellas controlar su sed… debo admitir que no es tan fácil controlarse, pero él lo está haciendo bien, bueno, lo hacía bien hasta este punto. Dong-min sujetaba a un tipo del cuello con una de sus manos en uno de los callejones de Tokio, el sujeto en cuestión estaba propinándole una paliza a una mujer que se encontraba tirada en el suelo, estaba muy asustada viendo como Dong-min estrangulaba a su atacante. La mujer sangraba por la nariz y boca por los golpes recibidos y parecía que podría desmayarse del miedo que estaba sintiendo, es de noche y para colmo está lloviendo, un escenario perfecto para una escena de asesinato. Dong-min gruñía como un animal salvaje que se estaba preparando para arrancarle el cuello a su presa. ― ¿En serio vas a hacerlo? ―pregunté arrugando mi entrecejo. ― Él iba a matarla ―soltó en un gruñido― creo que merece un castigo. ―sus ojos rojos brillaron con intensidad y sus colmillos ya estaban listos para perforar la yugular del sujeto. ― ¿Y cuál sería el castigo? ¿Matarlo? ―en cuanto dije esa palabra hubo como un clic en su interior y su rostro distorsionado por la ira cambió rápidamente a una expresión de duda y luego a miedo― eso no estaría mal, pero ¿tu conciencia podrá soportarlo? ―dije mientras me acercaba a él. ―… no… ―arrugó su ceño, sus colmillos aún no se retraían y el agarre de su mano en el cuello del hombre que aún se asfixiaba se mantenía firme. Él no quería matarlo, pero el olor de la sangre le impedía soltar al hombre, la mujer asustada tomó las agallas suficientes para ponerse de pie y lanzarse a Dong-min y golpearlo por la espalda con sus manos para que soltara al hombre. Ella le exigía que lo soltara o llamaría a la policía, estaba muy claro que el hombre en cuestión era su amante, el olor de la sangre de la mujer estaba enloqueciendo a Dong-min. Utilicé la telequinesis para alejarla de él y la levanté medio metro sobre sus pies, ella ahora gritaba aterrada. La acerqué a mí y coloqué la palma de mi mano derecha en su cabeza, lo que hice fue borrar los momentos en los que apareció Dong-min y atacó su amante y reorganicé nuevos recuerdos para que no hubiera lagunas que afectaran su memoria. Miré a Dong-min y no hubo necesidad que dijera algo en voz alta o telepáticamente, él soltó al hombre y éste se arrastró alejándose de nosotros con miedo, me acerqué al hombre e impedí que se moviera, hice exactamente lo mismo que hice con la mujer, borrar sus recuerdos e implantar nuevos. ― Volvamos ―dije dándome medía vuelta y abriendo un portal al departamento de Dong-min. Al llegar él se desplomó sobre sus rodillas y su respiración se agitaba más, se apretó la garganta con una de sus manos y cerró sus ojos con fuerza. ― Recuerda mantener la respiración controlada ―dije tomando una de las toallas del baño y secando el agua de mi rostro y cabello, llevaba otra toalla para Dong-min, me acerqué a él, me incliné y coloqué la toalla sobre su cabeza y comencé a frotarla para secar su cabello empapado― tuviste mucha fuerza de voluntad allá, debes sentirte orgulloso, no mataste a nadie… otro en tu lugar los habría dejado secos. ― Una parte de mí quería beber descontroladamente ―dijo cerrando sus ojos con fuerza nuevamente. ― Quería arrancarle el cuello y lamer sus huesos. ― Pero no lo hiciste. ― La sed que siento es más fuerte que antes. ―abrió sus ojos y miró directamente a los míos― no solo quema mi garganta, siento como mi cuerpo hierve por la necesidad de sangre. ―… lo sé… ―dije en un susurro, recuerdo la vez en que también perdí el control y casi asesino a alguien por esa sed monstruosa, la única forma de detenerla es consumiendo sangre de un vampiro fuerte, y aparte de mí no hay otro vampiro del cual él pueda beber, así que solté un suspiro y descubrí mi muñeca derecha y la coloqué frente a él. ― Bebe, te ayudará a calmar tu sed y a tener un poco más de control al oler la sangre. ―Dong-min me miró perplejo, no sabía si lo que decía lo decía en serio o no, después de unos segundos en los que vio que no me moví y tampoco retiré mi ofrecimiento de beber mi sangre, tomó con delicadeza mi brazo y se inclinó lentamente hacia mi muñeca, abrió la boca y sus colmillos rosaron levemente mi piel, antes de encajar sus incisivos lamió mi piel, ese gesto hiso que mi corazón saltara levemente… no es fácil permitir que un vampiro beba de otro vampiro, debe haber un vínculo entre ambos para permitir realizar ese acto. El beber de otro vampiro es un acto tan íntimo que solo las parejas pueden hacerlo, ya que genera el placer del sexo para ambos. Él me miró a los ojos antes de encajar sus colmillos en mi piel, nuestras miradas estaban concentradas en el otro, hice un esfuerzo grande para controlar las expresiones de mi rostro y no mostrar el placer que me estaba causando, al igual que controlaba los latidos de mi corazón y mi respiración, evité escuchar sus pensamientos, eso provocaría que pierda la concentración, sin embargo, para él fue diferente. Dong-min respiraba agitado de placer y sus latidos estaban frenéticos, observé como sus mejillas se coloreaban de rojo, cerró sus ojos por el placer y siguió bebiendo de mi muñeca con urgencia… ―… es suficiente… ―dije entre suspiros. Dong-min soltó mi muñeca aún con los ojos cerrados, retrocedió sentándose sobre el suelo y luego de unos segundos se recostó de espaldas, sí, estaba experimentando el orgasmo de la sangre vampírica, sonreía de placentera satisfacción. Fue entonces que pude soltar un suspiro largo que había contenido y cerré mis ojos sintiendo como mi cuerpo se calentaba por la excitación.
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