—Bueno, tu complot de venganza finalmente destruyó tanto a Julian como a Victor. Ambos están huyendo y han dejado a Gentex en ruinas —dijo con una sonrisa en el rostro. —Oh, ya veo —respondí. —¿Eso es todo lo que vas a decir? Tal vez necesites los detalles —añadió, subiéndose a la cama y recostándose a mi lado. Me tomó de la mano y comenzó a narrar la caída de los Hawthorne. Cuando terminó, yo seguía con la boca abierta. Estaba sorprendido más allá de lo creíble… y furioso al mismo tiempo. ¿Cómo pude haberme perdido semejante aventura? Se suponía que debía haberlo visto. Las pistas estaban ahí, todo estaba ahí, y aun así lo jugaron muy bien. Lo que más me molestaba era no tener grabaciones de video de los dos follando. Eso habría sido valioso para un chantaje posterior. —Entonces, ¿dó

