Narrador. Cuando se quedó únicamente con la lencería de encaje muy fina y costosa. Él se relamió los labios tras verla tan apetecible, era demasiado atractiva, sin embargo, no estaba dispuesto a decirle, puesto que aún su plan era utilizarla y dejarla, para luego marcharse de allí dejándola enganchada a él. Esa era como una manera de bajarle lo sumo por ser tan arrogante, pero no sé estaba dando cuenta que lentamente empezaba a sentir más de lo que debía por ella. Él extendió su mano invitándola a entrar al agua, luego estando dentro del charco que le daba más para arriba de la cintura él volvió a pegarse a ella. — y ahora Irina que ya no te sientes sucia ni pegajosa, — la mirada profunda de Orlando la examinaba con picardía. Pasó medio minuto sin que ella respondiera mientras él seguía

