CONFUSIÓN
"Solo hay algo más vacío que haber vivido sin amor y es haber vivido sin dolor".
(Jo Nesbø)
Austin.-
Si, amor. Creó que gran parte de mi vida se ha regido a no creer en dicho sentir, es más la razón focal del odio y el dolor por el cual estamos ajenos a aquel sentimiento llamado “amor”. Y es que nuestras vidas se han basado en sufrir pérdidas, dolor, sufrimiento, angustia y decepción. ¿Pero qué hay de las pequeñas cosas de la vida que nos permiten sentirnos bien bajo ese cumulo de sufrimiento? ¿Qué hay de las personas que hacen de tus cargas emocionales un peso mucho más ligero?
En muchos momentos de mi vida me he encontrado en un abismo, en el lugar oscuro como suelo llamarlo, hasta que ese amor del que tanto se ha pregonado a lo largo de los años, finalmente llegó a mí. Quisiera no sonar tan cursi, pero me es inevitable no ver la importancia de ello cuando estoy frente a mi mayor miedo. ¿No te has visto en la necesidad de recordar las cosas únicas que siempre has tenido pero la importancia y el valor de las mismas solo puedes verlo cuando estas en dicho abismo? Lo sé. Es de la forma en la que me siento justo ahora. ¿Qué si estoy aterrado? Puede que sí, pero no renunciare a ella, no sin antes dar una buena pelea.
Este tramo de mi historia lector, es un poco rudo… pero es necesario que lo sepas.
Dustin Smith, mi padre, mi pesadilla. Estoy mirándolo justo a los ojos y puedo ver que estoy frente al mismísimo infierno.
Impresión, miedo, recuerdos… no sé qué rayos sucede, pero esto solo puede ser una muy mala broma o una horrible pesadilla, estoy en shock. No puedo dejar de mirar a los ojos a él hombre que hizo de mi vida un infierno, esta frente a mí, mi mayor miedo.
Comencé a arrastrarme hacia atrás, hasta finalmente golpear mi espalda con la cabecera de la cama, el miedo inundando mi pecho, de pronto sentía como ardían mis pulmones por la falta de oxígeno, no había notado que estaba reteniendo mi respiración, comienzo a hiperventilar como reacción a mi falta de aire.
Estoy desesperado, coloco instintivamente mi mano derecha en mi cuello, siento que moriré asfixiado, aun cuando intento respirar con normalidad, no puedo hacerlo, esto no puede estar pasándome a mí.
— ¿Qué mierda le sucede?
— Señor, está teniendo un ataque de pánico.
— HAZ ALGO YA MISMO, BUENO PARA NADA.
Estaba tan centrado en lo que me sucedía que no podía escuchar con normalidad, ni podía notar lo que sucedía a mi alrededor, solo sé que Dustin sacó un arma y se dispuso a disparar unas 3 veces o más hacia cualquier lugar, alertando así al hombre de bata blanca a mi lado.
— Señor, eso solo va a empeorar al chico.
— Si mi hijo muere, esta será tu última vez en este mundo sabandija
— Chico, mírame… todo esto es producto de tu miedo, no vas a morir, necesito que te calmes.
Sí iba a morir en este maldito lugar, no sería como un cobarde, así que hable como pude.
— Aléjense… de … mi hij… hijos de puta.
— AUSTIN. ERES UN SMITH, NO SOMOS UNOS IDIOTAS; DEJA YA ESTO.
— No… me toques… mal nacido.
— Austin, concéntrate en mí, si no regulas tu respiración vas a perder el conocimiento, tu cerebro necesita oxigenación, tú puedes hacerlo, vamos… respira.
Nunca había sentido esto antes, es como si estuvieran reteniéndome, ahogándome, sin la oportunidad de un pequeño suspiro para recobrar la normalidad. Mi desesperación solo hizo qué actuara de una forma poco razonable, solo quería que parara el dolor posado en mi pecho.
— Voy… a… morir.
— No vas a morir, solo enfócate en mí.
Comencé a asentir como pude e intente seguir lo que el hombre frente a mí me pedía. No sé cuánto tiempo estuve tratando de recobrar mi respiración, solo sé que poco a poco iba sintiendo como mi pecho subía y bajaba de forma constante, sentía como mis extremidades dejaban de sentir esa extraña sensación de hormigueo, ya pasado unos minutos, me sentía yo otra vez.
Cerré mis ojos con fuerza intentando entender lo que ha sucedido… Dustin Smith, es él. Lo escuche, esa voz no deja de repetirse en mi mente una y otra vez.
— AUSTIN. ERES UN SMITH, NO SOMOS UNOS IDIOTAS; DEJA YA ESTO.
Hay situaciones en nuestras vidas en las que no nos sentimos preparados para enfrentar aquello que nos ha dañado, a tal punto de sentir qué todo a tu alrededor va a colapsar, no es justo que después de sobrevivir sin un padre que me apoyara, sin una figura paterna que me mostrara como vivir, como seguir adelante, una persona que me privo del placer de tener una familia como personas normales, de convivir como seres humanos que se aman. No es justo. He aprendido a vivir sin estas cosas qué, muchas personas asumen que no son del todo importantes, pero lo es… si tan solo él hubiera podido ser un padre, quizás mi vida habría tomado un curso distinto, habría sido un chico normal. Lo sé, no es justo que después de poder vivir sin ello, él vuelva a aparecer, frente a mí como si se tratara de un maldito juego. Pero la única forma de deshacerte de tus propios miedos, es enfrentándolos.
— Hijo.
No pude evitar soltar una risa amarga llena de sarcasmo ¿hijo?
— No me llames así maldito imbécil. Esa palabra te queda muy grande.
Sonrió con satisfacción, todo de él me produce repulsión.
— Eres tan parecido a mí que me enorgullece.
Escuchar eso me hizo tensarme de pies a cabeza, he evitado toda mi vida sentir esa sensación.
— Yo no soy como tú. Eres una maldita rata, un asqueroso tipo incapaz de sentir algo de empatía, todo de ti me produce asco.
— Bravo. — Comenzó a aplaudir lentamente en mi dirección — Me gustaría que me dijeras algo que no sepa ya. Déjame decirte mi querido Austin qué, nada de lo que digas me hará sentir de una forma distinta. Me gusta ser así.
— Supongo que las personas como tú son incapaces de entender cuando se les insulta. Estas tan acostumbrado a ser un hijo de puta qué no hay más remedio para ti qué aceptarlo.
Puso su mano en su pecho de forma dramática.
— Aprecio tu esfuerzo ¿necesitas un psicólogo ya o esperamos un poco más? — me señalo, haciendo mover su mano mostrando mi cuerpo entero, estábamos frente a frente — Con este porte de adulto, pensé qué serías menos idiota, pero ya veo que sigues siendo débil como tu madre. Creó que me he ilusionado antes de tiempo.
No le permitas lastimarte Austin, no dejes qué siga hundiéndote, tú no eres él. Él no es nadie, puedes hacerlo. No duele, no duele, no duele…
— Muy buena señalación, no eres tan poco inteligente como pensé, pudiste notar algo qué antes no podías, muy buen avance Dustin. Soy como Caroline, alguien que tuvo los cojones suficientes para ser alguien ejemplar ¿pero tú? — Lo señale mostrando asco en mi expresión, sin poder evitarlo, comencé a reír con ironía, mi voz se tornó ronca y llena de odio — Siempre fuiste un asqueroso cobarde qué necesitaba golpear a su hijo de 6 años y a su esposa solo para sentir un poco de poder.
Levantó su mano en un intento de agredirme, acto qué hizo enfurecerme aún más. Tome su puño en mi mano presionando con fuerza.
— Bastante original Dustin, ¿pero qué crees? Ya no soy un niño. Me tocas y juró qué soy capaz de matarte con mis propias manos.
— Hazlo. VAMOS, ASÍ ME DEMOSTRARAS QUE NO ERES UN IDIOTA.
Solté su puño de mis manos, aun cuando quería hacerle tanto daño como él lo hizo conmigo, constantemente venía a mi mente mi madre.
No podemos pagar sufrimiento con sufrimiento Austin, la vida se encargara de poner a las personas en su lugar. Todos reciben lo que dan, sí eres un ser de luz, es lo qué obtendrás, mucha más luz para brillar con más intensidad. Pero sí eres un ser de oscuridad, es lo que estas destinado a recibir, oscuridad.
— Dije antes qué no era como tú.
Tú mi niño, eres ese destello resplandeciente, ese qué es capaz de llenar de luz hasta el lugar más oscuro.
Mi madre nunca me ha dejado soló, siento que estuvo conmigo en cada momento de mi vida, desde los más trágicos, hasta los más agradables. Mamá sigue mostrándome de lo que soy capaz, aun sin estar aquí… conmigo.
Dustin comenzó a mover su mano, mirándome fijamente, sin decir nada más. Pude notar como luce. Su cabello ya no es enteramente n***o, está tornándose en algunas zonas grisáceo, sus ojos azules son mucho más obscuros de lo que recordaba, unas pequeñas bolsas colgando debajo de ellos, lo hacían ver cansado. Se veía mucho más adulto de lo que realmente es, según recuerdo el solo era unos años mayor que mama, lo que significaba qué su edad no era tan remota, pero su rostro reflejaba algo distinto. Se con certeza que los vicios arruinan las vidas, destruyendo de forma lenta pero constante, haciéndote daño a cada segundo, esta es una muestra de ello. Dustin era un hombre fuerte, pero esta reducido a nada.
Unos segundos después reaccione.
— ¿Por qué me has traído aquí? ¿Qué rayos quieres de mí?
— Eso es una larga historia, llena de bastantes casualidades Austin. La verdad es que en esta oportunidad no estaba buscándote a ti, me rendí cinco años después de su fuga de Canadá y no los buscaba precisamente para reunirnos como una familia feliz si es lo que piensas, lamento decepcionarte hijo. Tu madre tenía algo qué me pertenecía, no dejaría que huyera con ello — ¿algo que le pertenecía? Camino hacia la esquina de la habitación, directamente hacia un pequeña mesa con unas botellas de alcohol ¿Por qué no me sorprende? Siguió su discurso asombrándome aun más — Pero como dije antes, deje de seguir su búsqueda cuando pensé que no podía encontrarlos, lo cierto es que esta vez iba por los integrantes de la gran comitiva Jones, los eliminé uno a uno, supongo que los conoces, pasaste mucho tiempo con esa chica — miro hacia la nada, como si estuviera recordando algo que lo hizo sonreír con satisfacción — Ah… qué linda vista me he llevado a lo largo de estos años sacando del camino a cada una de esas asquerosas escorias. ¿Te crees capaz de escuchar lo siguiente? Lo siento mi pequeño, no quiero aterrarte.
Sé que cada una de sus palabras estaba cargada de sarcasmo e ironía, ya me ha hecho ver qué, no está aquí con buenas intenciones.
— Habla de una vez.
— Bien… comencemos desde la raíz de esta increíble hazaña de tu grandioso padre ¿quieres saber por qué siempre tuve poder sobre las personas Austin? ¿No quieres saber por qué todos me temían, me infligían respeto y obediencia? — me miró, vi suspicacia en sus ojos. Una sonrisa macabra comenzó a formarse en sus labios — Tengo uno de los carteles de tráfico de drogas más grande del condado, querido hijo. Podía eliminar a quien quisiera, cuando quisiera, de la forma que me apeteciera. Matar es tan dulce, te hace sentir vivo. Las personas sabían de lo que era capaz, por ello no se atrevían a cuestionarme. Creó qué el miedo de mis victimas es mi parte favorita — Quizás pensarías que esto es algo sorprendente, pero para mí no supone ser algo que me llene de terror, siempre supe que algo malo tenía, una persona capaz de hacer atrocidades a su propia sangre no podía ser alguien bueno. Él continuo con su discurso — No sé si sabes con certeza quienes son los Jones, pero estoy aquí para eliminar al último de su clan.
Todo mi cuerpo sintió la pesadez de esas últimas palabras. Maddison…
— ¿dónde está Maddison?
Comenzó a reírse de forma sarcástica
— ¿Te refieres a la pequeña perra Jones?
— No la llames de ese modo. — Cada palabra que salía de mi boca estaba cargada de odio y desprecio puro hacia este ser que para mí es un total desconocido — ¿Dónde está?
— Esta en un lugar mucho peor que este, la verdad es que no nos llevamos muy bien. No sé si sabes con certeza quién es esta chica que tanto intentas defender. Ella es lo mismo que desprecias de mí, un monstruo. Es tan divertido como terminaste amando lo que tanto odias de mí Austin, supongo que ser una chica sexy te suma punto, ¿no crees?
No…
— ¿A qué rayos te refieres?
Aun sonriendo se giró hacia la puerta que estaba detrás de él, comenzó a marcar una orden a uno de los tantos hombres que tenía bajo su poder.
— ¿Qué necesita señor Smith?
Volvió a mirarme, si mirada estaba tan perdida que por momentos me recordaba a mí mismo… me veía aterrado por esa mirada de calamidad y caos que había visto tantas veces. Sin despegar sus ojos de mí, respondió.
— Traigan a la chica. Quiero que la veas a los ojos Austin.