Me bajo de mi Audi Q3 Sportback n***o, camino con seguridad hacia el sencillo departamento en la zona en que Manhattan y Brooklyn se unen. Elizabeth le perdió la pista y creyó que incluso había dejado el país, pero tal como dicen “mientras más cerca te escondas, más difícil será que te encuentren”. Subo las escaleras, afortunadamente ella vive en el segundo piso, no me la imagino con una enorme barriga subiendo y bajando escaleras. Llego frente a su puerta y llamo, según me dijeron los chicos que puse para su protección, hoy no ha salido del departamento. Escucho unos pasos, un par de maldiciones y luego esos ojos azules me miran asustados, intenta cerrar la puerta, pero solo un pie es suficiente para detenerla. -Ella no sabe que estoy aquí y tampoco quiero lo que lo haga – me mira conf

