-Bien señores, por hoy es todo, espero que los informes estén a más tardar mañana por la mañana en mi escritorio. Todos asienten ante mi mirada intimidante, me pongo de pie y salgo de la sala de reuniones, con James a mi lado. Entro a la oficina, dejo salir un suspiro mientras llevo mis manos a mi vientre para acariciar a mi hijo. -¿Necesitas algo de la cafetería? – me pregunta James sin mirarme, con un tono neutro -. Sí, todavía está molesto. Pero tendrá que vivir con eso. -No, gracias, tengo aquí fruta en la nevera, además alguien se encargó de dejarme leche y yogurt – lo miro levantando las cejas, pero él no me mira, aunque sonríe divertido un poco -. -Ese alguien debe ser un puto genio. Si no necesita nada más, me retiro. Sale de la oficina sin mirarme ni una sola vez, yo me pong

