Lectura Nocturna El reloj de la repisa marcaba las once y veinte. El fuego en la chimenea chisporroteaba con suavidad, apenas lo suficiente para calentar la habitación sin espantar al silencio. La lámpara de noche proyectaba una luz ámbar sobre las páginas de la novela que Isabella leía con atención contenida, los labios curvados en una sonrisa sutil. Su dedo índice recorría lentamente la línea de palabras como si al hacerlo pudiera absorber no solo la historia, sino también la emoción que la alimentaba. Tendida de lado, apoyada sobre el brazo, vestía una bata de encaje azul pálido, sencilla pero elegante. El cabello suelto, como un río oscuro, caía sobre su hombro. A su lado, Rowan yacía en silencio. Había llegado hacía apenas una hora, después de haber salido para revisar documentos qu

