Un Pretexto Para Acercarse La recepción en el salón de mármol bullía de conversaciones y risas contenidas. Las luces de los candelabros de cristal reflejaban destellos dorados sobre las copas y los trajes elegantes de los invitados. Isabella permanecía junto a una de las ventanas, observando el jardín con una expresión tranquila, aunque en su interior la mezcla de emociones se debatía entre la incertidumbre y el recuerdo. Viktor apareció a su lado como una sombra elegante, con una sonrisa impecable y una postura que denotaba respeto y seguridad. Su uniforme austriaco brillaba bajo la luz cálida, pero sus ojos ambarinos estaban fijos en ella con una intensidad apenas contenida. - Lady Isabella, - dijo con voz suave pero firme - me han informado que la delegación británica podría requerir

