Avisé a mi equipo mi ubicación y en cuestión de minutos fueron llegando uno a uno. Cuando todos estuvimos reunidos, empujé a JC para que guiara el camino hacia donde escondían a Kaiser. Caminamos algunas horas, pero cuando comenzaba a amanecer, los estúpidos guardabosques nos encontraron y Herald y JC aprovecharon nuestro descuido para escaparse. —¡Maldición! —corrí detrás de ellos dejando a mi equipo explicándole a los idiotas “la situación”. Sabían perfectamente que no podían decir nada sobre el secuestro. Los chicos me llevaban ventaja, ellos conocían perfectamente el camino a su destino, así que sabían dónde saltar, bajar y esquivar. Varias veces me golpeé la cabeza o alguna de mis extremidades, caí un par de veces y en la última caída les perdí el rastro. —¡Rayos! —grité antes de l

