—Llegamos a su casa después de una caminata bajo el cielo gris donde lo que más resaltan son sus hermosas estrellas y la luna totalmente resplandeciente, de la mano de Alfredo todo se siente tan diferente, tan mágico que me hace olvidar el difícil momento que acabo de pasar en casa. —¿Estas un poco mejor? —Podría decir que sí. —¿Podrías? —Solo bromeó tonto, contigo todo siempre será mejor. —Bueno saberlo entonces. —Ven entremos, hace frío y no quiero que enfermes, ya después de navidad viajaremos y te quiero totalmente dispuesta. —No voy a enfermar. —Hay que prevenir. —Quiero ducharme —me mira extrañado— ¿Qué? —pregunto alzando una ceja—. —Eres rara —ríe—. —¿Por querer tomar una ducha? —No, solo que estamos hablando de una cosa y sales con otra. —Bueno, tomo una d

